Consejos para gestionar bien la sucesión en la empresa familiar

Apretón de manos que simboliza el éxito en la sucesión en la empresa familiar

La sucesión en la empresa familiar es un tema especialmente delicado. Como bien sabéis los que consultáis habitualmente este blog, la empresa familiar es un auténtico campo minado en el que se mezclan sentimientos, rencillas, preferencias y negocios. ¡Y no digamos cuando hablamos de sucesión! Desde el caso del fundador nonagenario que se aferra a su empresa como el siniestro Gollum a su tesoro, hasta el que ve alejarse su jubilación ante a unos sucesores que pasan totalmente de hacerse cargo, lo habitual es que cuando se plantea este tema… salte el conflicto.

Para que la sucesión en la empresa familiar sea lo menos traumática posible y se lleve a cabo con éxito, garantizando la continuidad del negocio y la solidez de la sociedad, os proponemos una serie de consejos de eficacia probada que seguro que os sirven de ayuda. Y los ganadores son…

Sucesión en la empresa familiar: situaciones

La sucesión en la empresa familiar puede dar lugar a distintos escenarios o situaciones. Todos ellos se engloban dentro de dos grandes grupos: deseados y no deseados. En cualquier caso, estas situaciones siempre afectan a los socios de la empresa, sobre todo cuando hablamos de eventualidades no deseadas. Hablamos de casos de incapacidad, fallecimiento, deseo del líder de retirarse frente a unos socios que quieren que continúe al mando…

También puede suceder que uno de los socios quiera abandonar la empresa familiar. Y entonces se plantea la pregunta del millón: ¿qué va a hacer con sus participaciones? Como en muchos otros casos, la preparación previa de un protocolo familiar por parte de una consultoría familiar externa puede ser la mejor medida de prevención para evitar problemas en el futuro.

Empresa familiar forever, ¿sí o no?

Una regla de oro para prevenir situaciones no deseadas cuando sobreviene la sucesión en la empresa familiar, es decidir previamente (y dejarlo constatado en el protocolo familiar y los estatutos de la sociedad) si va a ser “empresa familiar” para siempre jamás, o si existe la posibilidad de la entrada de un tercero en el futuro. De esta manera, cuando llegue el caso las opciones frente a la venta de las participaciones del socio estarán claras para todos.

Normalmente, las empresas familiares son reacias a este tipo de situaciones… Pero nunca se puede saber lo que sucederá en las siguientes generaciones, y siempre cabe la posibilidad de que los sucesores directos no estén dispuestos a hacerse cargo del negocio (que puede llegar a ser una auténtica losa sobre sus cabezas, en lugar de una ventaja).

El derecho de adquisición preferente

Para evitar que (en caso de sucesión en la empresa familiar) la sociedad pierda las participaciones del socio frente a un tercero, existe la posibilidad de establecer el derecho de adquisición preferente de participaciones sociales. La Ley de Sociedades de Capital establece una serie de requisitos y limitaciones para los socios de una sociedad limitada que deseen vender sus participaciones: antes de ofrecérselas a un tercero ajeno a la empresa, deberán comunicar su intención y condiciones a la propia sociedad. La sociedad como tal tendrá, entonces, derecho de adquisición preferente a igualdad de condiciones. De nuevo, existe la posibilidad de regular este tipo de situaciones mediante un protocolo familiar que permitirá a la empresa actuar de manera distinta a la indicada en la ley.

La autocartera como opción

Imaginemos que lo que hemos comentado antes ha sucedido: en un caso de sucesión en la empresa familiar, uno de los socios decide vender sus participaciones a la propia empresa. A la sociedad se le plantea ahora una tesitura complicada: ¿cómo adquirir las participaciones sin problemas ni penalización? En estos casos, la autocartera se revela como una herramienta muy útil. Consiste en realizar una especie de provisión de fondos destinados a la compra (o recompra, más bien) de sus propias participaciones, por parte de una empresa. Así, la Ley de Sociedades del Capital (LSC) incluye ya las modificaciones que permiten a las empresas mantener una autocartera. En las sociedades limitadas, la ley admite la adquisición derivativa (que no originaria) de las participaciones con determinadas condiciones. descritas en la LSC. Dicha ley obliga también a la empresa familiar a amortizar la inversión en un plazo concreto.

Frente al problema, la solución

Como sucede con prácticamente todos los conflictos que se dan en la empresa familiar, en los casos de sucesión o salida de un socio la mejor manera de hacer frente a la situación es la prevención. Una restructuración empresarial previa que incluya la creación de un protocolo familiar es una medida del máximo interés, que evitará situaciones indeseadas y desagradables en el futuro. Tenerlo todo “atado y bien atado” es siempre una medida inteligente, en lo que a empresas familiares se refiere.

¿Qué otros aspectos te parecen interesantes sobre la sucesión en la empresa familiar?   

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Imagen cortesía de patrisyu en FreeDigitalPhotos.net.

 



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