Formación de personas con discapacidad: el camino al empleo

Alumnos aprendiendo en un taller de formación de personas con discapacidad

La formación de personas con discapacidad es una asignatura pendiente (y candente) en la sociedad actual. A día de hoy, nadie duda que un empleo digno (que implica autonomía e independencia) es algo imprescindible para alcanzar la realización personal. Pero seamos sinceros: las personas con discapacidad lo tienen muchísimo más complicado, porque a las dificultades que implica su condición se les suman las que impone una sociedad con estructuras mal diseñadas para adaptarse a este sector de la población.

Hoy día, las buenas palabras e intenciones abundan… pero no las medidas reales y eficaces se quedan muy cortas. El empleo de personas con discapacidad se impone como una obligación a corto plazo, que pasa sin duda por la formación. ¿Cuáles son las trabas que se interponen entre las personas con discapacidad y una formación de calidad que les permita acceder al mercado laboral? Si quieres conocerlas y saber qué se puede hacer para derribarlas, no te pierdas el siguiente artículo.

Formación de personas con discapacidad: así están las cosas

La formación de personas con discapacidad en España muestra un panorama de lo más preocupante. Según las conclusiones de la Encuesta de Integración Social y Salud 2012 realizada por el INE, si bien con respecto al año 2008 las cosas mostraban una cierta mejoría, la proporción de personas con discapacidad con estudios secundarios de primera etapa o inferiores era considerablemente superior al de personas sin discapacidad: un 77,3%, en comparación al 49,1%. En lo que respecta a estudios superiores, la cosa pintaba aún peor: la proporción de personas sin discapacidad con este tipo de formación casi triplicaba a la de personas con discapacidad. En 2012, tan solo un 10,5% de las personas con discapacidad contaba con estudios universitarios… A este respecto, cabe señalar un dato positivo: los jóvenes discapacitados muestran un nivel de formación bastante más alto que los mayores, si bien todavía queda muchísimo camino por recorrer.

Dos de cada tres personas con discapacidad tienen formación deficitaria

Gráfico sobre la formación de personas con discapacidadGráfico: Distribución de las personas entre 15 y más años de edad, según su nivel de formación y presencia de discapacidad. Fuente: Todos Tenemos Talento.

En lo que a formación de personas con discapacidad se refiere, en este gráfico queda patente cuánto tiene que mejorar nuestro sistema social para llegar a la necesaria igualdad. Y es que dos terceras partes de la población con discapacidad no tienen estudios secundarios completos (contando tan solo con la enseñanza primaria), lo que por ley impide el acceso de estas personas a las ofertas de empleo público.

¿Por qué tantas dificultades?

Para saber qué es lo que falla en el reparto del empleo y la formación de personas con discapacidad, lo mejor es preguntar directamente a los afectados. Así, en el estudio se refleja que casi la mitad del colectivo de personas con discapacidad (un 42,8% de los consultados) afirma tener alguna restricción con respecto a las actividades formativas. Los motivos alegados serían:

  • Padecer una enfermedad o problema de salud crónicos (18,9%)
  • Razones económicas (18,7%)
  • Tener limitaciones a actividades básicas (13,9%)
  • Falta de conocimiento o información (13,7%)

Educación secundaria: la clave

La formación de personas con discapacidad presenta muchos más problemas en la etapa de educación secundaria. Es entonces cuando las actitudes de los compañeros del aula y los profesores se convierten en una traba para la educación inclusiva de los adolescentes con discapacidad. Frente a esto, es fundamental aumentar y mejorar el apoyo psicológico y la formación de todos los alumnos, de cara a una integración normalizada al cien por cien. Y eso no es todo: también resulta imprescindible incluir en el currículo escolar contenidos más prácticos, que conduzcan a un buen desempeño de los empleos disponibles en el futuro.

Sin ir más lejos, la Encuesta de Integración Social y Salud 2012 indica que “durante el curso 2012-13, se le considera con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad y/o trastornos graves al 2,1% del alumnado en España en las etapas educativas no universitarias”  (unos 167.903 alumnos). De ellos, tan solo 1.821 han realizado el Bachillerato y 421 Formación Profesional de Grado Superior, los estudios que realmente dan acceso al empleo.

Herramientas para activar la formación de personas con discapacidad

Si el empleo de personas con discapacidad pasa siempre por el acceso a una formación de calidad, se impone la creación de herramientas que la hagan realidad. A este respecto, podemos señalar dos proyectos recientes de crucial importancia:

¿Qué pasa con la Universidad?

En materia de formación de personas con discapacidad, cuando pasamos al nivel universitario el panorama se presenta aún más desolador. De acuerdo con el informe “Las políticas sobre discapacidad en el sistema universitario español”, publicado por el Ministerio de Educación en el año 2011, el número de estudiantes universitarios con discapacidad en el curso 2010/11 fue de 16.279, dentro de un alumnado de 1.425.018 estudiantes. ¡Tan solo un 1,14%! Si tenemos en cuenta que las personas con discapacidad constituyen aproximadamente el 16,7% dentro del conjunto de la sociedad española, los números lo dicen todo…

Políticas integradoras: imprescindibles

Evidentemente, muchas cosas fallan en el campo de la formación de personas con discapacidad en nuestro país. La solución, evidentemente, pasa por la implantación de una serie de políticas que, a través de la formación, den acceso al empleo a las personas con discapacidad de manera que la integración sea cada vez más real.

En 2011, la OCDE realizó un estudio según el cual las políticas más recomendables implicarían proporcionar al colectivo los mismos conocimientos, habilidades y títulos reconocidos por instituciones de educación superior y por el mercado laboral. También estarían enfocadas a evitar la mayor dificultad de las personas con discapacidad a la hora de acceder a la formación o el empleo; a garantizar la misma calidad de empleo, y a asegurar la igualdad de oportunidades en la transición a la vida adulta y laboral.

Diferencia y pluralidad

En definitiva, podemos concluir que con un acceso igualitario y fomentado desde dentro a la formación, las personas con discapacidad pueden tener las mismas opciones de integración en el mercado laboral que el colectivo de personas sin discapacidad. Ellos y ellas tienen las ganas, el impulso y las capacidades; es labor de la sociedad crear vías de acceso que les permitan acceder a todas las posibilidades. La idea es reconocer que la diferencia de capacidades entre las personas no es un obstáculo sino una realidad que genera pluralidad. Y que, en consecuencia, aumenta la diversidad social.

Se impone la necesidad de un cambio de mentalidad a todos los niveles, tanto a pie de calle como en las instituciones. Solo así podremos llegar a vivir en una sociedad donde todas las personas tengan los mismos derechos y obligaciones. Y ahora, ¿piensas que con el mismo acceso a la formación, el empleo de personas con discapacidad puede ser algo habitual? ¿Cuáles crees que son las mejores vías de acceso a la formación de las personas con discapacidad?

Imagen: Cortesía de Usoa Taller en Flickr.com.

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