Consultoria de empresa familiar

La RSC y los nuevos empresarios: una meta alcanzable

La RSC y los nuevos empresarios son conceptos que van unidos desde el primer momento, o que por lo menos, deberían estarlo. Cada vez más, todas las empresas (desde las PYMEs hasta las grandes corporaciones) están más sensibilizadas en lo que a Responsabilidad Social Corporativa respecta: la que no implementa y difunde políticas medioambientales y sociales corre el riesgo de quedarse atrás, en todos los aspectos. No solo en cuanto a imagen (y ya se sabe que hoy día ese tema es altamente sensible), sino también en lo que a perspectivas de negocio se refiere.

Por eso, los emprendedores que empiezan a abrirse camino en el proceloso mundo empresarial del siglo XXI deben poner a la RSC entre su “top 10” de prioridades, si quieren tener algo que decir en el futuro. Las pautas están establecidas y los ejemplos a seguir son ya muchos, así que no hay excusa para que la RSC y los nuevos empresarios no caminen juntos desde el principio. Razones para hacerlo hay muchas… ¡Te las desvelamos!

La RSC y los nuevos empresarios

La gestión de la economía global, como sabemos, ha cambiado mucho durante las últimas décadas. El cambio de paradigma empresarial que se dio durante la segunda mitad del siglo XX es tan impactante como el que sucedió entre los siglos XIX y XX, cuando el mundo cambió por completo después de siglos de inmovilismo. A la irrupción incontenible de las nuevas tecnologías se le ha sumado la conciencia social, que la globalización ha despertado de manera irrevocable: ahora sabemos lo que sucede en todas las partes del mundo y conocemos las prácticas que las empresas llevan a cabo a miles de kilómetros, algo que antes estaba fuera de nuestro alcance.

La necesidad de implantar políticas de RSC pasa por dos vías. Por un lado, los nuevos empresarios tienen una conciencia social mucho más sensibilizada que los de la vieja escuela; y por otra parte, las empresas que no se suben al carro de las buenas prácticas sociales y medioambientales están expuestas a sufrir las consecuencias de su mala imagen. ¿Quién no recuerda el escándalo que afectó a ciertas famosas empresas de ropa deportiva, tras darse a conocer sus oscuras prácticas en países en vías de desarrollo? Por esta razón, hoy día lo normal es que la RSC y los nuevos empresarios sumen fuerzas para que todos salgamos ganando.

La implicación social como herramienta de negocio

Sin embargo, hay algo que debemos tener muy presente: y es que las empresas no son ONGs ni entidades sociales sin ánimo de lucro. Si hay algo que caracteriza a una empresa es que su razón de ser es hacer negocio y obtener beneficios. Siendo esta la prioridad, nada impide que por otra parte dicha empresa tenga una repercusión positiva en la sociedad. Tampoco tiene que ser de manera global o a gran escala: las políticas de RSC contempan la relación de la empresa y sus propios trabajadores, la sostenibilidad de la propia empresa, las políticas de inclusión de personas con discapacidad en la plantilla… Acciones que cualquier empresa, por pequeña que sea, puede y debe tener en cuenta si quiere ser ejemplo en lo que a implantación de planes de RSC se refiere.

Por otra parte, la RSC y los nuevos empresarios pueden generar una relación de win-win (todos ganan) que abrirá a los emprendedores nuevas y fascinantes posibilidades. En un post anterior hablábamos sobre los beneficios de la RSC para las empresas, entre los cuales los de tipo económico no son nada desdeñables: desde la creación nuevos productos, hasta la apertura a nuevos clientes de campos distintos a los habituales, las opciones que se presentan son muchísimas. La apertura de nuevos nichos de negocio se presenta como un campo nuevo, insospechado y fascinante para el empresario que lo sepa visualizar.

El futuro: las empresas sensibilizadas

De lo que hemos comentado se deduce algo muy importante: las empresas al uso no tienen que convertirse en “empresas sociales” ni pasar a ser instituciones de bien social (para eso ya están las instituciones, las fundaciones y las ONGs), pero sí existe una cuestión de ética y moral que hay que atender, y que no deja de obedecer a lo estipulado en la propia Ley, o declaraciones internacionales. Es necesario que las empresas estén SENSIBILIZADAS. Una empresa que permanece insensible a la realidad que le rodea, por muchos beneficios que genere terminará por crear una sensación muy negativa a su alrededor. Las consecuencias a largo plazo pueden revestir una importante pérdida de clientes y contratos, tanto públicos como privados, así como graves problemas con sus propios trabajadores y la exposición a sanciones millonarias.

Frente a esto, la relación entre la RSC y los nuevos empresarios debería partir de la prevención. Montar una empresa y dejar la implantación de una estrategia de RSC para más adelante no es una política acertada: lo más recomendable es, sin duda, ponerse en manos de profesionales expertos en Responsabilidad Social Corporativa para la empresa familiar y la PYME, que diseñen el plan director más adecuado. En Leialta contamos con un equipo de expertos que guiarán a tu empresa a buen puerto, en lo que a Responsabilidad Social Corporativa respecta. Consúltanos y daremos respuesta a todas tus preguntas.

Predicar con el ejemplo

Son muchas las grandes y pequeñas empresas que han obtenido beneficios impresionantes a partir de sus políticas de RSC. El ejemplo más llamativo es sin duda el de Ecoembes, una gran corporación en la que participan empresas de todo tipo que ha sabido generar beneficios mediante una magnífica campaña de marketing. Algo que Ecoembes ha sabido hacer muy bien es implementar políticas de RSC relacionadas íntimamente con su actividad (el reciclaje de residuos), para luego aumentar su campo de acción hacia la inclusión de personas con discapacidad y otros campos sociales.

Hay muchas otras empresas, grandes y pequeñas, más o menos conocidas, que se están abriendo un hueco en este mundo y convirtiéndose en ejemplos a seguir, con todo el beneficio que ello les revierte. Sin ir más lejos, Oxfam Intermon nos desvela 5 nombres a seguir. Son magníficos ejemplos de lo que puede conseguir una relación eficaz entre la RSC y los nuevos empresarios.

RSC: ¡Hazla tuya!

Como puedes ver, la implantación de una buena política de RSC en la empresa no es ya una opción, sino más bien una obligación. Si no lo haces, corres el riesgo de quedarte muy atrás en la carrera empresarial. No dejes de lado la Responsabilidad Social Corporativa de tu empresa y verás cómo tus esfuerzos pronto empezarán a dar fruto, tanto en material de satisfacción personal y corporativa, como en forma de beneficios intangibles… ¡e incluso tangibles!

¿Qué opinas sobre la RSC y los nuevos empresarios? ¿Crees, como nosotros, que deben ir de la mano desde el primer día, o por el contrario piensas que es algo secundario que se puede dejar para más adelante? ¡Tu opinión nos importa!