La importancia de la mediación en la empresa familiar

La mediación en la empresa familiar facilita las relaciones entre los socios“Familia y trastos viejos, pocos y lejos”. Se suele decir que el refranero español es “sabio”, pero en ciertos casos es más bien implacable. Sin llegar a estos extremos, todos sabemos que las relaciones familiares son fuente de conflictos (además de satisfacciones). Si llevamos dichos conflictos al ámbito empresarial, el desastre está servido… Las empresas familiares sufren continuamente la repercusión de los problemas personales entre socios en las actividades de la compañía: no es raro que los conflictos que se generen terminen con la propia empresa, y con enfrentamientos sangrantes entre familiares.  La mediación en la empresa familiar es la mejor herramienta para evitar que esto suceda, diseñada para garantizar la continuidad de las sociedades a futuro. ¿Quieres saber en qué consiste y cuál es la mejor forma de gestionarla? Te lo contamos a continuación…

Mediación en la empresa familiar: quién y cómo

Según informes recientes (como el Informe de la Empresa Familiar en España de 2015), aproximadamente el 80% de las empresas españolas son empresas familiares. Estas sociedades representan nada menos que el 70% del PIB. Por eso, es una auténtica pena que la gran mayoría no lleguen a la tercera generación… Aunque las razones son muy variadas (y cada caso es un mundo), lo cierto es que los conflictos entre socios familiares son uno de los motivos más habituales de la disolución de las sociedades. Por eso, la mediación en la empresa familiar se convierte en un aspecto imprescindible para asegurar la continuidad del negocio a futuro. ¿Quién se debe hacer cargo de esta tarea? Es evidente: ha de ser un elemento externo, un profesional o equipo de profesionales con experiencia y capacidad para mantenerse imparcial.

El mediador o equipo de mediación puede ser una consultoría empresarial como Leialta (somos expertos en empresa familiar y tenemos mucha experiencia en el campo), un bufete de abogados, un profesional de confianza… Lo importante es que sepa establecer vías de comunicación con los socios y las partes implicadas, y que tenga muy claro que su función es lograr que la empresa se mantenga y crezca sin estar sujeto a influencias por parte de los socios. ¿Qué implicaciones tienen estas características? Pues entre otras, que ese amigo que ha hecho un máster en Estados Unidos o esa prima de tu marido que es abogada no son una buena elección, en absoluto. El sistema de mediación de la empresa familiar se debe elegir entre todos los socios y debe ser ajeno a ellos, independiente y preferiblemente sin relaciones de amistad (aunque siempre puede haber excepciones) o parentesco (en este caso, no las hay).

¿Cuándo se debe designar al mediador o equipo de mediación?

La respuesta es fácil: cuanto antes se decida implementar la mediación en la empresa familiar, mejor. Si puede ser, conviene contar con un mediador antes de que sobrevengan los conflictos. Imaginemos un caso práctico: un matrimonio funda un negocio de venta de muebles, que va creciendo a medida que van formando una familia. Van contratando empleados y la empresa va a más. Cuando los hijos van a la universidad, muestran su interés por el negocio familiar; los padres, lógicamente, están encantados. Los hijos entran en la empresa, se casan… Los problemas comienzan cuando se generan rencillas entre hermanos por supuestos tratos de favor, y cuando los familiares políticos también quieren entran a trabajar.

Los padres-fundadores se ven incapaces de poner paz en este caos y ven con preocupación los problemas que podrían darse tras su jubilación. Es el momento perfecto para establecer un sistema de mediación en la empresa familiar; combinado con la redacción de un protocolo familiar (un elemento imprescindible para que la empresa funcione como un reloj), quitará gran parte de la carga emocional que soportan los dueños y contribuirá a “engrasar” las relaciones entre socios y trabajadores de la familia. Además, la presencia del elemento de mediación en la empresa familiar deberá incluirse en los estatutos de la empresa, para garantizar su permanencia.

Cualidades imprescindibles para la mediación en la empresa familiar

Además de ser una persona o equipo completamente externo a la sociedad (y a la familia), es importante que quien se haga cargo de la empresa familiar tenga amplia experiencia en mediación, cuente con buenas habilidades comunicativas y sobrada empatía, sea capaz de mantenerse al margen de las intrigas o conflictos inherentes al negocio, conozca perfectamente el mundo empresarial, legislativo y fiscal, y tenga total disponibilidad para consultas o resolución de problemas. Todos sabemos lo incómodo que es intentar hablar con nuestro abogado o nuestro gestor y ver que nunca cogen el teléfono, o que no responden los mails… En Leialta te ofrecemos todas estas cualidades, y muchas más. No dudes en contactarnos para cualquier consulta o aclaración: podemos ayudarte a que los conflictos en tu empresa familiar se conviertan en algo del pasado.

¿Qué piensas sobre la necesidad de mediación en la empresa familiar? ¿Crees que es importante, o piensas que “lo que se hace en la familia, se queda en la familia”? ¡Danos tu opinión!

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4 comentarios

  • Se cree que por ser miembros de una misma familia , no deberia haber necesidad de mediación; pero como citan en el post, creo que se necesita mas mediación justamente porque las relaciones familiares son las más complicadas.

    • Paul Urrutia

      Efectivamente Carlos, coincidimos con tu opinión.

      En ocasiones no se percibe la necesidad porque no hay conflicto familiar a la vista, y quizás es en ese momento de paz social cuando hay que planificar la mediación, y así garantizar la continuidad del negocio.

      Gracias por participar en nuestro blog.

  • Monica

    Muy buen complemento este servicio incluso sin conflictos aparentes. Una empresa familiar requiere de pactos dirigidos externamente sobre asuntos latentes q aparentemente van bien, por eso se acude en muchas empresas q se lo pueden permitir a la figura del asesor, un mediador no puede asesorar pero si somos especialistas en conseguir acuerdos intraempresariales duraderos y sanadores, creo q no hay q esperar a que surja el conflicto para contar con una mediación que ayude a reorganizarse y el coste es infinitamente menor

    • Paul Urrutia

      Gracias por tu comentario Mónica. Como bien dices, cuando surge el conflicto familiar y no tienes en tus estatutos planificado la solución de dicho conflicto ya las soluciones suelen ser costosas económicamente. Por eso estoy de acuerdo que, aunque los familiares se lleven bien se tienen que anticipar y tomar medidas de este tipo para saber a qué atenerse, con la finalidad de garantizar la continuidad de su negocio para evitar que las desavenencias a futuro no paralicen su empresa

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