Consultoria de empresa familiar

Profesionalización de la empresa familiar: mentoring al rescate

La profesionalización de la empresa familiar es hoy algo fundamental. Hace años, este tipo de empresas funcionaban de forma muy distinta a como deben hacerlo los negocios en la actualidad. Por eso, adaptarlas a los tiempos que corren se revela como algo básico… ¡Pero no es tan fácil! A los conflictos habituales de una empresa se le suman los clásicos problemas entre miembros de la misma familia. A partir de ahí, el desastre está servido.

El mentoring se revela como una herramienta clave para la profesionalización de la empresa familiar. Este “palabro” inglés tiene como raíz la palabra mentor, que también forma parte de nuestro idioma. Se refiere a las enseñanzas, consejos y apoyo que ofrece una persona con los conocimientos y la experiencia necesarios a los integrantes de la empresa, para ayudarles a llevar su negocio a buen puerto. ¿Quieres saber cómo puedes sacar todo el partido a esta técnica? A continuación, te lo explicamos…

Profesionalización de la empresa familiar: renovarse o morir

La profesionalización de la empresa familiar no es una opción. Es una necesidad, e incluso podríamos decir que una obligación para cualquier negocio familiar que quiera sobrevivir más allá de la tercera generación. Cualquier familia propietaria de una empresa te contará con orgullo las vicisitudes que su empresa ha tenido que superar: cómo lo lograron a base de astucia, previsión, cohesión… En fin, que te contarán lo bueno y (como hacemos todos) se callarán lo peor. Las luchas de poder entre cargos y entre miembros de distintas generaciones; las desavenencias entre hermanos y primos, y entre parientes directos y políticos se revelan como la otra cara de la moneda en cualquier empresa familiar.

En busca del equilibrio

Por eso es tan importante buscar la profesionalización de la empresa familiar, en todos y cada uno de los casos. El ideal sería, lógicamente, que una familia feliz e integrada sea propietaria de una empresa de éxito… Un equilibrio casi imposible de conseguir. Por lo menos, sin ayuda profesional: y es que ahí radica la solución. El mentoring aportado por una consultoría de empresas puede ser crucial para cualquier empresa familiar que sienta que sus cimientos se tambalean.

Pero, ¿qué es el mentoring?

El mentoring es algo muy recomendable en la profesionalización de la empresa familiar. Podríamos definirlo como una “tutoría”: la ayuda que un experto profesional, neutral y objetivo, ofrece al empresario (y al resto del equipo familiar) para que consigan situarse en una nueva realidad, abriendo canales de diálogos entre hermanos, padres e hijos, etc. El objetivo es alinear, ordenar y organizar la estructura de familiar para, al mismo tiempo, sacar adelante a la empresa. El equilibrio aparece por defecto: la búsqueda del éxito empresarial se fundirá con la armonía entre los familiares que forman parte de la empresa.

De qué hablamos cuando hablamos de profesionalización

Cuando hablamos de profesionalización de la empresa familiar, nos referimos a que las personas que dirigen la empresa deben adquirir una serie de competencias que permitan la evolución y adaptación de esta. Un compendio de conocimientos, habilidades y aptitudes que permitan el óptimo desempeño de cada puesto de trabajo, dentro del organigrama familiar. Y por otra parte, la profesionalización de la empresa familiar también conlleva definir un modelo de gobierno y gestión que, liderado por una visión compartida por todos, desarrolle una forma concreta de hacer negocios.

La meta: el Protocolo Familiar

En el proceso de profesionalización de la empresa familiar, el objetivo final será la creación de un documento (el Protocolo Familiar, gestado en colaboración con una consultoría empresarial) que reflejará todas las decisiones tomadas y aceptadas. Este documento será algo así como el lazo de unión, la espina dorsal alrededor de la cual orbitará la empresa, creando una unión armónica entre la manera común de sentir, pensar y obrar de la familia. Poético, ¿verdad? Pero también, pragmático… y necesario. En Leialta podemos acompañar a tu empresa familiar desde el principio, realizando tareas de mentoring interno de cara a crear un Protocolo Familiar estable, útil y duradero.

Qué puedes lograr a través del mentoring interno

Para el desarrollo de un proceso de mentoring interno de cara a la profesionalización de la empresa familiar, es fundamental contar con expertos neutrales, a la par que objetivos. El mentor observará los problemas de la empresa familiar (que suelen incluir una acuciante falta de claridad en la distribución de roles y tareas, así como falta de autoridad y orden en las funciones), para luego realizar una serie de entrevistas semanales que catalizarán las necesidades que la empresa tiene de cara a su continuidad y éxito.

En definitiva: el mentoring está destinado a proporcionar soluciones a partir del entendimiento entre las partes. Cual Maestro Jedi, el mentor te puede ayudar a comprender cómo funciona tu empresa, transfiriéndote sabiduría, consejos y la orientación necesaria para el éxito. Y “que la Fuerza te acompañe…”

Una herramienta que abarca todos los campos

El mentoring interno suele hacerse cargo de una amplia serie de aspectos y problemas. Para no extendernos, podemos señalar los siguientes como más habituales:

Gracias a esta técnica, será posible cambiar el círculo vicioso de los desencuentros familiares/empresariales por un clima de vínculos y de unión. En definitiva, para lograr una empresa familiar donde el lema sea lo más parecido a “Todos para una (empresa)… y una (empresa) para todos”.

¿Qué te parece el mentoring interno como herramienta para solucionar problemas en los negocios familiares? Cuéntanos lo que piensas de esta técnica como medio para acometer la profesionalización de la empresa familiar.

Imagen: Cortesía de Brian Ujlle en Flickr.com.