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Escisión de sociedades: qué es, tipos, ventajas, fiscalidad y proceso

Escisión de empresas

Cuando una empresa comienza su actividad, lo hace sobre una estructura que no tiene por qué funcionar ni ser adecuada años después. El negocio puede crecer, acumular inmuebles, incorporar nuevas líneas de actividad o dar entrada a nuevos socios. 

En estos casos, tener todo bajo un mismo paraguas, bajo una misma sociedad, puede dificultar la gestión de la propia empresa. Además, puede provocar que diferentes actividades, activos y riesgos queden mezclados. 

Una escisión de sociedades permite reorganizar ese patrimonio y distribuirlo entre varias entidades. Sin embargo, no consiste simplemente en trasladar bienes de una empresa a otra. La operación debe tener una lógica empresarial, cumplir los requisitos legales y coordinar sus efectos fiscales, contables, laborales y contractuales.

A continuación, te explicamos qué es una escisión, qué tipos existen, cuándo puede resultar útil y qué proceso debe seguir una empresa para realizarla.

¿Qué es una escisión de sociedades?

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Una escisión de sociedades consiste en dividir total o parcialmente el patrimonio de una empresa y transmitirlo en bloque a una o varias sociedades, que pueden existir previamente o crearse como parte de la operación.

El patrimonio transmitido puede incluir diferentes cosas como activos, deudas, contratos, trabajadores, derechos, obligaciones u otros elementos vinculados a una actividad empresarial.

Por su lado, cuando hablamos de transmisión en bloque, nos referimos a una de las principales características de esta operación. En lugar de vender o ceder cada elemento por separado, se transmite un conjunto patrimonial mediante sucesión universal. Esto facilita la continuidad de la actividad, aunque determinados contratos, licencias o autorizaciones pueden exigir trámites específicos.

Por un lado, la sociedad que recibe el patrimonio se denomina sociedad beneficiaria. Por el otro, la empresa que divide o transmite su patrimonio es la sociedad escindida.

Según el tipo de escisión elegido, la sociedad original puede desaparecer o continuar desarrollando parte de su actividad. Además, las participaciones de las beneficiarias pueden ser recibidas por los socios o por la propia sociedad transmitente.

La normativa mercantil española distingue tres modalidades: escisión total, escisión parcial y segregación. Estas figuras se regulan actualmente en el Real Decreto-ley 5/2023, que sustituyó la anterior regulación sobre modificaciones estructurales.

¿Para qué sirve una escisión de sociedades?

La escisión puede responder a necesidades muy diferentes: algunas empresas buscan separar actividades; otras necesitan proteger determinados activos, preparar una sucesión o facilitar la entrada de inversores.

Por tanto, el punto de partida no debe ser la operación jurídica. Antes hay que identificar qué problema empresarial se quiere resolver.

Es decir, una escisión puede ayudar a ordenar el negocio cuando existen líneas de actividad con clientes, equipos, recursos y riesgos diferentes, pero también puede facilitar la división de funciones entre socios o ramas familiares.

En otros casos, se utiliza para delimitar una unidad antes de venderla, integrarla con otro grupo o abrirla a nuevos inversores. De este modo, la operación futura puede centrarse en una actividad concreta y no en todo el patrimonio empresarial.

En conclusión, no existe un único tipo de escisión válido para todas estas situaciones. La elección depende de qué debe transmitirse, quién debe recibir las participaciones y si la sociedad original debe continuar existiendo.

Diferencia entre escisión de sociedades, fusión y segregación

Las operaciones de reestructuración empresarial pueden producir resultados muy distintos. Por eso, antes de iniciar el proceso, conviene diferenciar entre escisión, fusión y segregación.

Una escisión divide un patrimonio. En cambio, una fusión integra dos o más sociedades en una única estructura.

En esta situación, la segregación merece una aclaración adicional. Desde el punto de vista mercantil, es una modalidad de escisión. Sin embargo, suele compararse por separado porque las participaciones de la beneficiaria no las reciben los socios, sino la propia sociedad segregada.

OperaciónQué ocurreObjetivo habitualQuién recibe las participaciones
EscisiónSe divide total o parcialmente el patrimonio de una sociedad.Separar actividades, activos, riesgos o socios.Normalmente, los socios de la sociedad escindida.
FusiónDos o más sociedades se integran en una única estructura.Simplificar, concentrar o unificar sociedades.Los socios de las sociedades que se integran.
SegregaciónUna sociedad transmite una unidad económica y continúa existiendo.Crear filiales u ordenar un grupo empresarial.La propia sociedad segregada.

 

Por ejemplo, una empresa con dos actividades puede utilizar una escisión para separarlas. En cambio, dos sociedades que realizan funciones complementarias podrían plantear una fusión para operar conjuntamente.

Si una sociedad quiere trasladar una línea de negocio a una filial y mantener el control sobre ella, la segregación puede ser una alternativa más adecuada.

Tipos de escisión de sociedades

La normativa diferencia entre escisión total, escisión parcial y segregación. Las tres permiten transmitir patrimonio en bloque, pero su resultado societario no es el mismo.

La siguiente tabla resume sus principales diferencias:

 

Tipo¿La sociedad original continúa?Qué se transmiteQuién recibe las participacionesUso habitual
Escisión totalNo. La sociedad se extingue sin liquidarse.La totalidad del patrimonio, dividida en dos o más partes.Los socios de la sociedad escindida.Dividir completamente actividades, activos o patrimonios.
Escisión parcialSí. Mantiene el patrimonio que no se transmite.Una o varias partes que formen unidades económicas.Los socios de la sociedad escindida.Separar una actividad mientras la sociedad mantiene el resto.
SegregaciónSí. La sociedad continúa existiendo.Una o varias unidades económicas.La propia sociedad segregada.Crear filiales, reorganizar un grupo o separar una línea de negocio manteniendo su control.

 

La diferencia principal está en dos preguntas: qué ocurre con la sociedad original y quién recibe las participaciones de las beneficiarias.

Escisión total

En una escisión total, la sociedad original divide todo su patrimonio en dos o más partes y lo transmite a diferentes sociedades beneficiarias.

Como consecuencia, la sociedad escindida se extingue. Sin embargo, no se liquida de la misma manera que una empresa que cesa definitivamente su actividad. Su patrimonio no se reparte directamente entre los socios, sino que pasa a las sociedades beneficiarias.

En esta situación, los socios de la empresa extinguida reciben acciones o participaciones de estas sociedades. Además, con carácter general, la atribución debe guardar proporción con la participación que tenían antes de la operación.

Por ejemplo, una empresa desarrolla dos negocios completamente independientes. Uno se dedica a la fabricación y otro a la distribución. Si ambos cuentan con medios, clientes y estructuras propias, podría estudiarse una escisión total. Después de la operación, existiría una sociedad para cada actividad: la empresa original desaparecería y sus socios pasarían a participar en las dos beneficiarias.

Esta modalidad también puede utilizarse cuando varios socios desean continuar por separado. En ese supuesto, la distribución de las participaciones y patrimonios requiere un análisis especialmente cuidadoso.

Escisión parcial

En una escisión parcial, la sociedad original mantiene su personalidad jurídica y continúa desarrollando parte de su actividad.

En este tipo de escisión solo se transmite una parte del patrimonio. Esa parte debe formar, como regla general, una unidad económica, es decir, un conjunto capaz de desarrollar una actividad con sus propios medios.

Los socios de la sociedad escindida reciben acciones o participaciones de la beneficiaria. Al mismo tiempo, mantienen su participación en la sociedad original.

Imaginemos una empresa que fabrica equipos y también presta servicios de mantenimiento. En este caso, ambas actividades tienen clientes, empleados, contratos y recursos diferenciados.

Como solución la empresa podría separar el mantenimiento mediante una escisión parcial. El resultado sería que la actividad de fabricación permanecería en la sociedad original y el servicio técnico pasaría a una beneficiaria.

Es decir, no basta con elegir varios activos y denominarlos “rama de actividad”. La composición del patrimonio transmitido debe permitir explicar qué actividad se separa y cómo podrá continuar funcionando.

Además, desde el punto de vista fiscal, deberá comprobarse si la operación cumple la definición y los requisitos exigidos para aplicar el régimen especial.

Segregación

La segregación también permite transmitir una o varias unidades económicas a sociedades existentes o de nueva creación. La diferencia con los otros dos tipos está en la contraprestación. En lugar de entregar las participaciones de la beneficiaria a los socios, se entregan a la propia sociedad segregada.

Como resultado, la sociedad original continúa existiendo y pasa a ser socia de la entidad que recibe la actividad.

Por ejemplo, una empresa puede trasladar su unidad logística a una nueva sociedad. Después de la operación, la empresa original será propietaria de la filial logística. Como resultado, esta estructura puede facilitar la gestión independiente de cada actividad. También permite mantener el control dentro del mismo grupo empresarial.

La segregación suele utilizarse para crear filiales, ordenar grupos o preparar una línea de negocio para su desarrollo independiente. No obstante, su tratamiento fiscal debe estudiarse por separado, ya que la calificación mercantil y la fiscal no siempre coinciden automáticamente.

Ventajas de la escisión de sociedades

Una escisión no debe valorarse solo por sus posibles efectos fiscales. Su principal utilidad reside en la capacidad de adaptar la estructura societaria a la realidad del negocio. Por eso, la escisión de sociedades ofrece muchas ventajas, como las siguientes:

  • Separar actividades con riesgos diferentes. Cada línea de negocio puede operar desde una sociedad distinta. Así se evita que todos los riesgos comerciales, operativos o financieros se concentren en una única entidad.
  • Proteger determinados activos patrimoniales. Una reorganización puede ayudar a diferenciar la actividad empresarial de inmuebles, inversiones u otros activos. Sin embargo, la operación debe respetar los derechos de los acreedores y responder a una lógica económica real.
  • Ordenar grupos empresariales. Muchas empresas crecen creando actividades, sociedades o participaciones sin un diseño previo. La escisión puede formar parte de una reorganización más amplia que defina mejor las funciones de cada entidad.
  • Mejorar la eficiencia operativa. Separar negocios permite asignar equipos, presupuestos y responsabilidades con mayor claridad. También facilita conocer la rentabilidad real de cada actividad.
  • Facilitar la sucesión empresarial. En una empresa familiar, no todos los miembros tienen siempre los mismos intereses. Una estructura ordenada puede diferenciar la propiedad de los activos, la gestión del negocio y la participación de cada rama familiar.
  • Desbloquear conflictos entre socios. Cuando los socios gestionan actividades distintas, la escisión puede ayudar a organizar su separación. Para ello, el reparto debe ser equilibrado y estar respaldado por valoraciones adecuadas.
  • Preparar una venta o integración. Una empresa puede delimitar previamente la rama que quiere vender. Así, el comprador puede adquirir una unidad concreta sin asumir todo el patrimonio societario.
  • Facilitar la entrada de inversores. El inversor puede entrar en una actividad determinada, sin participar necesariamente en otros negocios o activos del grupo.

Sin embargo, estas ventajas no se producen de manera automática. El resultado dependerá del diseño de la operación y de la gestión posterior de las sociedades, pues la reorganización debe trasladarse también a la operativa diaria.

Escisión de sociedades y protección patrimonial

La protección patrimonial es una de las razones habituales para estudiar una escisión. Muchas empresas concentran dentro de una misma sociedad la actividad, los trabajadores, las deudas y los activos acumulados durante años.

Esta situación puede no generar problemas durante las primeras etapas del negocio. Sin embargo, el riesgo aumenta a medida que la empresa crece, se endeuda o desarrolla nuevas actividades.

Pensemos en una empresa industrial que es propietaria de la nave donde trabaja. Además, esta empresa ha acumulado inversiones y excedentes de tesorería.

En esa misma sociedad se encuentran los contratos con clientes, las obligaciones con proveedores y los riesgos derivados de la actividad industrial. Por tanto, el patrimonio y la operativa están dentro del mismo perímetro.

La empresa podría estudiar una escisión para reorganizar esa estructura. Una sociedad mantendría la actividad industrial, mientras otra recibiría determinados activos patrimoniales.

Escisión de sociedades y protección patrimonial

Aun así, esta separación no implica que el patrimonio quede protegido frente a cualquier situación ni tampoco permite eludir deudas o perjudicar a acreedores.

La operación debe realizarse antes de que exista una situación de insolvencia y con una distribución clara de activos y pasivos. Asimismo, debe respetar los mecanismos legales de protección de los acreedores.

Separar la actividad operativa de los activos patrimoniales

La sociedad operativa asume los riesgos propios del negocio. Entre ellos se encuentran los incumplimientos contractuales, las reclamaciones de clientes, la financiación o las pérdidas de explotación.

Por otro lado, una empresa puede haber acumulado activos que no necesita para desarrollar su actividad ordinaria. Es el caso de determinados inmuebles, inversiones financieras o excedentes.

Cuando todo permanece en la misma sociedad, esos activos quedan vinculados al riesgo general de la empresa. Una reestructuración puede permitir diferenciar ambos patrimonios.

Después de la operación, cada sociedad debe tener una función real. La entidad operativa debe contar con los medios necesarios para trabajar. La beneficiaria también debe tener una finalidad y una gestión coherentes.

Inmuebles utilizados por la propia empresa

Los inmuebles suelen ser uno de los elementos más sensibles en una escisión. Una empresa puede ser propietaria de una nave, una oficina o un local utilizado para su actividad. Con el tiempo, el valor del inmueble puede representar una parte importante del patrimonio.

Antes de trasladarlo, hay que analizar si el inmueble forma parte de una unidad económica y qué elementos deben acompañarlo. No es lo mismo transmitir una actividad inmobiliaria organizada que trasladar un inmueble aislado.

Además, la presencia de inmuebles afecta al análisis fiscal. Pueden intervenir el IVA, el ITP-AJD, la plusvalía municipal y otros costes asociados a la formalización e inscripción.

Empresa familiar y sucesión 

En una empresa familiar, la escisión puede ayudar a ordenar la sucesión y evitar que todos los miembros deban participar en los mismos activos o actividades.

Una parte de la familia puede querer continuar gestionando el negocio mientras que otros familiares pueden preferir mantener una posición patrimonial sin intervenir en la dirección.

Con la escisión, por ejemplo, una sociedad podría mantener la actividad principal, mientras otra concentra determinados activos. En otros casos, pueden crearse sociedades distintas para negocios gestionados de forma independiente.

La escisión no sustituye al protocolo familiar ni a los acuerdos entre socios. Sin embargo, puede ayudar a ejecutar las decisiones adoptadas en esos documentos.

Fiscalidad de la escisión de sociedades

Aunque la fiscalidad es una parte esencial de cualquier operación de reestructuración, no debe ser el único motivo para realizarlas. 

Una operación bien diseñada puede acogerse al régimen especial de fusiones, escisiones, aportaciones de activos y canje de valores. Este sistema se conoce habitualmente como régimen FEAC o régimen de neutralidad fiscal.

Su finalidad es evitar que la tributación inmediata impida realizar una reorganización empresarial que tiene motivos económicos reales.

Ahora bien, la neutralidad no es automática. La operación mercantil debe encajar también en los requisitos fiscales. Además, hay que revisar cada impuesto de forma separada.

Impuesto sobre Sociedades y régimen de neutralidad fiscal

Este régimen de neutralidad fiscal está regulado a partir de los artículos 76 y siguientes de la Ley del Impuesto sobre Sociedades (LIS), texto consolidado que incorpora modificaciones publicadas hasta marzo de 2026.

Cuando el régimen resulta aplicable, determinadas rentas generadas por la transmisión no se integran inmediatamente en la base imponible de la sociedad transmitente. En términos sencillos, la tributación queda diferida, no es que desaparezca necesariamente. 

Los activos transmitidos mantienen, con carácter general, sus valores fiscales. De este modo, la renta diferida puede ponerse de manifiesto en una futura transmisión o cuando se incumplan los requisitos aplicables.

Por ejemplo, un inmueble puede tener un valor contable y fiscal inferior a su valor de mercado. Si se transmitiera mediante una venta ordinaria, podría aparecer una renta sometida a tributación.

Motivos económicos válidos

El régimen especial no se aplica cuando el objetivo principal de la operación es el fraude, la evasión fiscal o la obtención artificial de una ventaja tributaria. La Ley del Impuesto sobre Sociedades exige que existan motivos económicos válidos, como la reestructuración o racionalización de las actividades.

Pueden existir motivos económicos cuando la empresa pretende:

  • Separar actividades con riesgos diferentes.
  • Mejorar la gestión de cada línea de negocio.
  • Facilitar una sucesión empresarial.
  • Preparar la entrada de un inversor.
  • Ordenar un grupo que ha crecido sin una estructura definida.
  • Resolver ineficiencias organizativas.
  • Delimitar una actividad antes de su venta.
  • Diferenciar la gestión operativa y patrimonial.

Es decir, no basta con incluir una frase genérica en la documentación. Los motivos deben guardar relación con la situación real de la empresa. Si la empresa afirma que quiere mejorar la gestión, pero nada cambia después, será más difícil acreditar la finalidad empresarial.

Comunicación del régimen FEAC a la Agencia Tributaria

La aplicación del régimen especial debe comunicarse a la Agencia Tributaria. Con carácter general, la comunicación corresponde a la entidad adquirente. Si esta no reside en España, puede recaer sobre la transmitente. En operaciones internacionales pueden aplicarse otras reglas.

La comunicación debe presentarse dentro de los tres meses siguientes a la inscripción de la escritura. Cuando no sea necesaria la inscripción, el plazo se cuenta desde el otorgamiento del documento correspondiente.

Entre otros datos, debe incluir:

  • La identificación de las entidades participantes.
  • Una descripción de la operación.
  • Una copia de la escritura pública o documento equivalente.
  • La indicación de si se renuncia a aplicar el régimen especial.

La falta de presentación dentro del plazo constituye una infracción tributaria grave. La Ley establece una multa fija de 10.000 euros por cada operación no comunicada correctamente.

Puede ampliarse esta información en nuestro contenido en LEIALTA sobre la comunicación del régimen especial de neutralidad fiscal.

IVA, ITP-AJD y plusvalía municipal

Además del Impuesto sobre Sociedades, deben revisarse otros tributos que pueden afectar a la escisión.

En el IVA, la transmisión puede quedar no sujeta cuando comprende una unidad económica capaz de desarrollar una actividad por sus propios medios. Sin embargo, el tratamiento puede ser distinto si solo se trasladan bienes aislados, como un inmueble.

Respecto al ITP-AJD, las operaciones de reestructuración no están sujetas a la modalidad de operaciones societarias y pueden quedar exentas en otras modalidades, siempre que cumplan los requisitos aplicables.

Por último, si se transmiten terrenos urbanos, habrá que analizar la plusvalía municipal. En determinadas operaciones acogidas al régimen especial no se produce su devengo, aunque existen excepciones.

Por tanto, el resultado fiscal dependerá del tipo de escisión, los activos transmitidos y el cumplimiento de los requisitos legales.

Aspectos contables en una escisión de sociedades

El análisis contable debe comenzar antes de aprobar la operación. La contabilidad no se limita a registrar la escisión una vez inscrita.

En primer lugar, hay que identificar y valorar los activos y pasivos que se transmitirán. Esto incluye inmuebles, existencias, maquinaria, derechos de cobro, préstamos, provisiones y obligaciones vinculadas.

También deben asignarse los elementos comunes. Por ejemplo, una deuda puede financiar varias actividades o un activo puede ser utilizado por distintas unidades.

En segundo lugar, el reparto debe responder a criterios razonables y documentados. No es aconsejable atribuir todos los activos a una sociedad y concentrar las obligaciones en otra sin justificación económica.

Uno de los documentos relevantes es el balance de escisión, cuya finalidad es reflejar la situación patrimonial utilizada como referencia para estructurar la operación.

Dependiendo de la fecha y las circunstancias, puede utilizarse el último balance anual aprobado o prepararse un balance específico. Además, pueden existir simplificaciones legales en determinadas operaciones.

La valoración contable, fiscal y mercantil tampoco tiene por qué coincidir. Un activo puede tener:

  • Un valor contable registrado en los libros.
  • Un valor fiscal utilizado para calcular futuras rentas.
  • Un valor razonable o de mercado.
  • Un valor asignado a efectos del tipo de canje.

Estas diferencias deben conciliarse. De lo contrario, pueden aparecer desequilibrios entre el patrimonio transmitido, el capital de las beneficiarias y las participaciones recibidas.

Por último, el tratamiento contable también depende de si existe un cambio real de control.

  • Cuando la operación se produce entre empresas del mismo grupo, puede resultar aplicable la Norma de Registro y Valoración 21.ª. En estos casos, se utilizan determinados valores contables previos o consolidados.
  • Si la operación supone una combinación de negocios fuera del grupo y existe una adquisición efectiva, puede entrar en juego la NRV 19.ª y el método de adquisición.

El Plan General de Contabilidad diferencia expresamente entre las combinaciones de negocios y las operaciones realizadas entre empresas del grupo.

La conclusión contable puede cambiar según la composición del patrimonio, la existencia de un negocio y el control antes y después de la escisión. Por este motivo, el tratamiento no debe decidirse atendiendo solo al nombre jurídico de la operación: hay que analizar su realidad económica.

Una escisión puede ser válida desde el punto de vista mercantil y estar mal planteada contablemente. También puede producir registros incoherentes si el área contable interviene cuando la estructura ya está cerrada.

La coordinación previa permite preparar el balance, las valoraciones, las reducciones de patrimonio neto y los asientos de todas las sociedades participantes.

¿Qué ocurre con los contratos y deudas en una escisión?

Una escisión no transmite únicamente activos. También puede afectar a contratos, deudas, licencias, trabajadores y obligaciones pendientes.

Por eso, el proyecto debe describir con precisión el patrimonio activo y pasivo que se asigna a cada sociedad.

La sucesión universal facilita la transmisión en bloque. Sin embargo, no elimina todos los trámites contractuales, administrativos o registrales.

Contratos vinculados al patrimonio transmitido

Los contratos vinculados a la unidad transmitida pueden pasar a la sociedad beneficiaria como parte de la sucesión universal.

Por ejemplo, pueden incluirse:

  • Contratos con clientes.
  • Acuerdos con proveedores.
  • Arrendamientos.
  • Contratos de distribución.
  • Licencias de software.
  • Pólizas de seguros.
  • Contratos de financiación.
  • Garantías.
  • Derechos de propiedad industrial.
  • Acuerdos de mantenimiento.

Antes de asignarlos, hay que determinar a qué actividad están vinculados. Algunos contratos pueden prestar servicio a varias áreas y requerir una nueva organización, por eso necesitan una atención especial. 

Deudas y responsabilidad de las sociedades beneficiarias

El proyecto de escisión debe indicar qué sociedad asumirá cada deuda y relacionarla con la actividad o el patrimonio transmitido.

Además de préstamos e impuestos pendientes, deben revisarse garantías, avales, reclamaciones y posibles pasivos no identificados inicialmente.

El reparto interno no elimina los derechos de los acreedores. En determinados casos, las sociedades participantes pueden responder solidariamente de obligaciones anteriores, dentro de los límites establecidos por la normativa.

Por eso, la distribución de las deudas debe quedar bien documentada y ser coherente con la estructura resultante.

¿Qué ocurre con las personas trabajadoras?

La escisión puede suponer un cambio de empresa empleadora para parte de la plantilla.

Cuando se transmite una unidad económica que mantiene su identidad, puede producirse una sucesión de empresa. En ese caso, la sociedad beneficiaria se subroga en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social.

La empresa debe identificar qué trabajadores están vinculados a la actividad transmitida y revisar sus funciones, centro de trabajo y dedicación real.

También deberá informar a la plantilla y a sus representantes sobre las consecuencias de la operación. Por ello, el área laboral debe participar desde el inicio del proceso.

Proceso para realizar una escisión de sociedades

Una escisión requiere varias decisiones conectadas cuyo orden es esencial.

No conviene comenzar redactando el proyecto mercantil sin haber definido antes qué quiere conseguir la empresa, ni tampoco debe cerrarse el reparto patrimonial sin conocer sus consecuencias fiscales y contables.

El proceso puede dividirse en seis grandes fases:

Proceso para realizar una escisión de sociedades

Fase 1. Analizar los objetivos de la operación

El primer paso consiste en identificar la necesidad empresarial. Es la dirección la que debe concretar qué problema quiere resolver. Por ejemplo:

  • Separar dos actividades.
  • Proteger determinados activos.
  • Preparar la sucesión.
  • Resolver una separación entre socios.
  • Crear filiales.
  • Facilitar una venta.
  • Incorporar inversores.
  • Simplificar la gestión del grupo.

En esta fase debe compararse la escisión con otras alternativas, pues puede que el objetivo se alcance mediante una segregación, una aportación no dineraria, una compraventa, una fusión o la creación de una sociedad holding.

La solución debe elegirse por su resultado empresarial. No por su nombre ni por la operación utilizada anteriormente por otra empresa.

Fase 2. Delimitar el patrimonio y la actividad

Una vez definido el objetivo, hay que concretar qué se transmitirá en la escisión. Para ello, se debe preparar un inventario de activos, pasivos, contratos, trabajadores u otros aspectos de la empresa. 

Sin embargo, no basta con enumerar bienes, sino que se debe explicar cómo funcionan conjuntamente

  • Si se transmite una unidad económica, debe ser posible identificar sus medios, organización, ingresos, gastos y responsabilidades.
  • Detectar si hay elementos compartidos, pues habitual que varias actividades utilicen el mismo inmueble, software, personal administrativo o financiación.

En estos casos, será necesario decidir si el elemento se transmite, permanece o se regula mediante un contrato entre las sociedades.

Fase 3. Diseñar la estructura

Con el perímetro definido, se elige el tipo de escisión, donde la empresa debe decidir:

  • Si la sociedad original continuará existiendo.
  • Cuántas beneficiarias habrá.
  • Si las beneficiarias ya existen o se crearán.
  • Quién recibirá sus participaciones.
  • Cómo se distribuirán los socios.
  • Qué órganos de administración tendrá cada entidad.
  • Cómo se financiará la estructura final.

Es el momento en el que la empresa decide entre una escisión total, una escisión parcial o una segregación: 

  • Si la sociedad debe desaparecer y todo su patrimonio se dividirá, puede plantearse una escisión total.
  • Cuando la entidad mantiene parte de la actividad, habrá que valorar una escisión parcial o una segregación.

Fase 4. Coordinar los análisis fiscal, contable y mercantil

Antes de cerrar la estructura, deben coordinarse todas las áreas implicadas:

  • Desde el punto de vista fiscal, hay que comprobar si la operación cumple los requisitos del régimen de neutralidad.
  • En la perspectiva contable, el análisis debe determinar cómo se registrará el patrimonio en cada sociedad.
  • En el caso del área mercantil coordina estos análisis con la documentación societaria. El proyecto debe reflejar con precisión el reparto patrimonial y la estructura acordada.

Además, conviene revisar las implicaciones laborales y contractuales antes de aprobar definitivamente el diseño. Por eso, es esencial contar con una asesoría integral como LEIALTA.

Fase 5. Preparar y aprobar la documentación

Los administradores deben preparar un proyecto de escisión, un documento que recoge los términos esenciales de la operación. Entre otras cuestiones, debe identificar:

  • Las sociedades participantes.
  • El calendario previsto.
  • El patrimonio transmitido.
  • El reparto de activos y pasivos.
  • La atribución de participaciones.
  • El tipo de canje.
  • La fecha de efectos contables.
  • Las consecuencias sobre el empleo.
  • Los mecanismos previstos para socios y acreedores.

En la escisión, el proyecto debe incluir una descripción precisa del activo y del pasivo. También debe indicar cómo se distribuyen entre las beneficiarias o qué elementos permanecen en la sociedad original.

No todas las operaciones exigen los mismos informes. La normativa contempla simplificaciones en determinados supuestos, especialmente cuando existe proporcionalidad o unanimidad. Por tanto, no debe asumirse que todos los documentos son siempre obligatorios. Primero hay que comprobar la modalidad, las sociedades participantes y la composición del capital.

Fase 6. Formalizar y completar la operación

Después de la aprobación, deben cumplirse los requisitos de publicidad y protección de acreedores.

El acuerdo se publica conforme a las reglas aplicables. Socios y acreedores deben poder obtener el texto íntegro y el balance presentado.

Los acreedores cuyos créditos cumplen las condiciones legales pueden solicitar garantías adecuadas.

Posteriormente, el acuerdo se eleva a escritura pública ante notario. La escritura incorpora la documentación necesaria y describe el resultado de la operación. Después se presenta en el Registro Mercantil.

Tras la presentación, la escisión produce sus efectos con la inscripción. En una escisión total, también se cancelan los asientos de la sociedad extinguida.

Sin embargo, la inscripción no cierra todos los trabajos. Todavía pueden quedar pendientes:

  • La comunicación del régimen fiscal especial.
  • Las altas y bajas censales.
  • La actualización de contratos.
  • La comunicación a clientes y proveedores.
  • Las gestiones con entidades financieras.
  • Los cambios en licencias y autorizaciones.
  • La inscripción de inmuebles.
  • La actualización de seguros.
  • La reorganización de nóminas y Seguridad Social.
  • La apertura de cuentas bancarias.
  • La implantación de la nueva contabilidad.
  • La formalización de contratos entre las sociedades.

Por eso, esta etapa es decisiva. Una estructura puede estar correctamente inscrita y, aun así, no funcionar en la práctica si no se completan estos trámites.

Errores frecuentes al plantear una escisión

Los problemas de una escisión no suelen deberse a una única decisión. Normalmente aparecen cuando varias áreas se analizan por separado o demasiado tarde.

Entre los errores más frecuentes destacan los siguientes:

  • Hacer la operación solo por motivos fiscales. La estructura tiene que responder a una necesidad empresarial real.
  • No acreditar los motivos económicos válidos
  • No separar correctamente activos y pasivos. El perímetro transmitido debe incluir tanto los bienes como las obligaciones vinculadas.
  • No revisar contratos clave. Algunos contratos contienen deberes de comunicación, consentimientos o consecuencias ante cambios societarios.
  • No analizar las deudas y responsabilidades
  • No coordinar fiscalidad y contabilidad
  • Confundir escisión parcial y segregación. En una operación, las participaciones las reciben los socios. En la otra, las recibe la propia sociedad.
  • Preparar mal el balance o las valoraciones. Los desequilibrios pueden afectar al tipo de canje, al patrimonio neto y a los derechos de los socios.
  • No comunicar correctamente el régimen fiscal especial. La comunicación debe presentarse dentro del plazo y con la documentación correspondiente.
  • No prever el impacto en socios, trabajadores o acreedores. La operación afecta a más personas que las sociedades que figuran en la escritura.
  • No planificar el funcionamiento posterior. Después de la escisión, cada sociedad necesita medios, contratos, cuentas y responsabilidades claramente diferenciadas.

Ejemplos prácticos de escisión de sociedades

A continuación, presentamos desde LEIALTA algunas de las situaciones más comunes en las que se podría plantear una escisión. Cabe destacar que no representan una solución automática, ya que cada estructura requiere un análisis específico. 

Empresa familiar que separa sus inmuebles

Imaginemos una empresa familiar que desarrolla una actividad industrial y es propietaria de la nave donde trabaja.

Con el tiempo, el inmueble ha adquirido un valor elevado. Además, algunos miembros de la familia trabajan en el negocio y otros solo participan como socios.

Es en ese momento en el que la familia estudia separar la actividad y el inmueble con el objetivo de ordenar el patrimonio, preparar la sucesión y diferenciar la gestión empresarial de la patrimonial.

Sería uno de los casos donde la solución sería realizar una escisión, no sin antes analizar si existe una unidad económica, cómo se utilizará el inmueble y qué implicaciones fiscales tendrá.

Grupo con dos líneas de negocio

Otro ejemplo sería plantear una sociedad que comercializa productos y presta servicios tecnológicos.

Ambas actividades tienen clientes, trabajadores, proveedores y necesidades de inversión diferentes. Sin embargo, toda la información aparece mezclada en una única contabilidad.

La empresa estudia separar las líneas para conocer su rentabilidad y asignar un responsable a cada negocio.

La reorganización también puede limitar el efecto de los problemas de una actividad sobre la otra. Además, permitiría incorporar un inversor únicamente en la línea tecnológica.

Un caso relacionado es el de AutoMatic Kumy, acompañado por LEIALTA. El grupo había diversificado sus servicios dentro de una misma empresa, lo que dificultaba gestionar los riesgos y resultados de cada actividad.

La solución incluyó la separación de actividades en diferentes sociedades y la creación de una estructura holding. De esta manera, cada negocio pudo gestionar de forma diferenciada sus funciones y riesgos. Puede consultarse el caso de éxito de AutoMatic Kumy.

Socios que desean continuar por separado

Por último, imaginemos dos socios que han desarrollado áreas diferentes dentro de una misma empresa.

Uno dirige la actividad comercial y otro gestiona la línea industrial. Sin embargo, con el tiempo, surgen discrepancias sobre inversiones, contratación y reparto de beneficios. Ambos desean seguir trabajando, pero de forma independiente.

Una escisión total o parcial puede permitir distribuir las actividades entre sociedades diferentes. Para ello, habrá que valorar los patrimonios y acordar el reparto de las participaciones.

Preguntas frecuentes sobre escisión de sociedades

¿Qué significa escindir una sociedad?

Escindir una sociedad significa dividir total o parcialmente su patrimonio y transmitirlo en bloque a una o varias sociedades.

La transmisión puede incluir activos, deudas, contratos, derechos, obligaciones y trabajadores. Las sociedades beneficiarias pueden existir previamente o crearse durante el proceso.

Dependiendo del tipo elegido, la sociedad original puede desaparecer o continuar con una parte de su actividad.

¿Cuál es la diferencia entre escisión total y parcial?

  • En una escisión total, se transmite todo el patrimonio y la sociedad original se extingue.
  • En una escisión parcial, solo se transmite una parte. La sociedad escindida continúa existiendo con el patrimonio y la actividad que conserva.

En ambos casos, las participaciones de las sociedades beneficiarias se atribuyen, con carácter general, a los socios de la sociedad escindida.

¿En qué se diferencia una escisión parcial de una segregación?

Tanto en la escisión parcial como en la segregación, la sociedad original continúa y se transmite una parte del patrimonio que forma una unidad económica.

La diferencia se encuentra en quién recibe las participaciones de la sociedad beneficiaria: en la escisión parcial, las reciben los socios; en la segregación, las recibe la propia sociedad que transmite la actividad.

¿La sociedad original desaparece después de una escisión?

Depende del tipo de operación.

  • En una escisión total, la sociedad original se extingue después de transmitir todo su patrimonio.
  • En una escisión parcial y en una segregación, la sociedad continúa existiendo. Únicamente transmite una parte de sus activos y pasivos.

Por eso, la continuidad de la empresa debe definirse antes de elegir la modalidad.

¿Una escisión de sociedades tiene que pagar impuestos?

No existe una única respuesta para todos los casos.

La operación puede acogerse al régimen de neutralidad fiscal cuando cumple sus requisitos. En ese supuesto, determinadas rentas no tributan inmediatamente.

Sin embargo, deben revisarse por separado el Impuesto sobre Sociedades, el IVA, el ITP-AJD y la plusvalía municipal. Además, la presencia de inmuebles o activos aislados puede cambiar el resultado.

¿Qué son los motivos económicos válidos?

Son razones empresariales que justifican la reorganización más allá del ahorro fiscal.

Por ejemplo, separar actividades, mejorar la gestión, preparar una sucesión o facilitar la entrada de inversores.

Los motivos deben responder a la situación real de la empresa. Además, conviene reflejarlos en el proyecto, los informes y la documentación interna.

Es decir, una referencia genérica a la “optimización” puede resultar insuficiente.

¿Qué ocurre con las deudas de la sociedad escindida?

Las deudas se distribuyen conforme al proyecto de escisión y a su relación con el patrimonio transmitido.

No obstante, los acreedores conservan sus mecanismos de protección. Además, pueden existir responsabilidades solidarias entre las sociedades participantes.

Por ello, deben revisarse préstamos, garantías, impuestos, reclamaciones y pasivos contingentes antes de aprobar la operación.

¿Qué sucede con los contratos y los trabajadores?

Los contratos vinculados a la unidad transmitida pueden pasar a la beneficiaria mediante sucesión universal.

Aun así, deben revisarse cláusulas de cesión, cambio de control, autorizaciones y comunicaciones.

Cuando se transmite una unidad económica que mantiene su identidad, puede existir sucesión empresarial. En ese caso, la beneficiaria se subroga en los derechos y obligaciones laborales correspondientes.

¿Se puede separar un inmueble mediante una escisión?

Puede incluirse un inmueble, pero su tratamiento requiere un análisis detallado.

Hay que revisar si forma parte de una unidad económica, su utilización, las cargas registrales y su financiación.

Además, deben estudiarse el IVA, el ITP-AJD y la plusvalía municipal. La transmisión de un inmueble aislado no recibe automáticamente el mismo tratamiento que una rama de actividad.

¿Cuánto puede durar un proceso de escisión?

La duración depende de la complejidad de la estructura, el número de sociedades y la documentación disponible.

También influyen las valoraciones, los contratos, los inmuebles, los trabajadores y la necesidad de obtener autorizaciones.

Una operación sencilla y consensuada puede avanzar más rápido que una escisión con varios socios, acreedores o actividades.

En cualquier caso, deben respetarse los periodos legales de información, publicidad y protección.

Asesoramiento para una escisión de sociedades

Una escisión afecta a la estructura completa de la empresa. Por eso, no debe analizarse únicamente desde el punto de vista mercantil.

Antes de iniciar la operación, hay que definir qué necesita conseguir el negocio. Después, deben coordinarse el reparto patrimonial, la fiscalidad, la contabilidad, los contratos y la situación de los trabajadores.

En LEIALTA acompañamos a empresas familiares, pymes y grupos empresariales en procesos de reorganización societaria y protección patrimonial.

Conoce nuestro servicio de asesoramiento en escisiones de sociedades y otras operaciones de reestructuración y cuéntanos qué necesitas reorganizar en tu empresa.

Asesoramiento para una escisión de sociedades

10 comentarios de “Escisión de sociedades: qué es, tipos, ventajas, fiscalidad y proceso

  1. Msria Clsra Alegre dice:

    Puede hacerse escision de una S.A con una Empresa (no sociedad)
    Unipersonal ?. Por ejemplo un señor q tiene una Empresa construtora a su mombre y la Inscribio.

    • LEIALTA dice:

      Hola, María Clara.

      La escisión es una operación propia de sociedades, por lo que no se aplica igual a una actividad empresarial desarrollada directamente por una persona física, aunque esa actividad esté inscrita o tenga cierta estructura.

      Si lo que existe es una empresa individual o empresario autónomo, habría que estudiar otras fórmulas jurídicas para reorganizar la actividad o separar líneas de negocio.

      Puedes ver más sobre reestructuración aquí: https://www.leialta.com/blog/escision-de-sociedades-que-es/

  2. Linda dice:

    En una escisión de un proyecto inmobiliario… en el cual hay propietarios y realizan una escisión ¿Qué pasa cuando hay que reclamar el incumplimiento de las cláusulas? La nueva empresa asume los pasivos y responsabilidades de la empresa escindida

    • LEIALTA dice:

      Gracias por tu comentario, Linda.

      En una escisión, la sociedad beneficiaria puede asumir parte de los activos y pasivos de la sociedad escindida, pero la respuesta exacta sobre quién responde ante un incumplimiento depende de cómo se haya estructurado la operación y de lo que conste en el proyecto de escisión.

      Es decir, no siempre desaparece la responsabilidad de la sociedad original ni se traslada automáticamente todo a la nueva. En este tipo de operaciones hay que analizar muy bien la sucesión de obligaciones y la posición frente a terceros.

  3. Sara dice:

    Buenas tardes, tenemos una sociedad limitada, con dos localesvalorados en unos 50.000 euros cada uno y somos dos socios. Queremos dividir la sociedad, y que cada socio se quede con un local. Cual es la mejor forma de hacerlo? Que impuestos tenemos que pagar? Gracias de antemano

    • LEIALTA dice:

      Sara, en una situación como la que planteas, la “mejor forma” depende de cómo queráis separar los activos y de si buscáis una división societaria real o una salida más simple de uno de los socios.

      Cuando una sociedad tiene dos inmuebles y dos socios, puede valorarse una escisión, una disolución parcial, una adjudicación ordenada de activos o incluso otras fórmulas, pero cada una tiene implicaciones fiscales y mercantiles distintas. Por eso conviene estudiar bien la operación antes de ejecutarla, porque no siempre la opción más intuitiva es la más eficiente.

      Si queréis valorar la estructura más adecuada, podéis escribirnos aquí: https://www.leialta.com/contacto/

    • Jose Luna dice:

      Hola Julia,

      Existen varias situaciones cuya solución es la aplicación de una escisión empresarial; situaciones como desacuerdos entre socios (fundadores que no llegan a un acuerdo para la gestión de la empresa), toma de decisiones estratégicas como la diversificación de riesgos o la focalización de una nueva actividad.

      También para proteger el patrimonio histórico de la empresa, y que los ahorros históricos se encuentren a salvo del riesgo empresarial, venta de negocio a un tercero y para poder obtener una financiación bancaria más ventajosa.
      Estas son las situaciones más destacadas cuya solución es la aplicación de una escisión empresarial. Puede darse otras situaciones, pero estas son las más características.

      Un saludo,

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