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Cómo saber si se cuenta con un buen protocolo de acoso laboral

Durante los últimos meses, tanto los tribunales como la propia Inspección de Trabajo han reforzado su enfoque sobre un aspecto clave de la prevención de riesgos laborales: la eficacia real de los protocolos frente al acoso laboral. Esto significa que ya no basta con tener un documento guardado en una carpeta o colgado en la intranet. Cada vez más se exige que ese protocolo sea conocido, aplicable, actualizado y adaptado a la realidad organizativa de cada empresa. De tal manera, es necesario conocer si se cuenta con un buen protocolo de acoso laboral o no.

Por esa misma razón, en esta alerta se analiza en profundidad una obligación general para las empresas.

Exigencias e implicaciones prácticas

Este cambio de enfoque no es casual ni puntual. Responde a una combinación de factores normativos y sociales. Por un lado, el desarrollo del Convenio 190 de la OIT y la normativa europea en materia de igualdad, diversidad y salud están sentando las bases de un nuevo paradigma en la cultura preventiva. Por otro lado, la creciente sensibilización social sobre los efectos del acoso ha convertido esta cuestión en un elemento clave de la reputación corporativa, la sostenibilidad interna y la gestión de personas.

¿Existe el protocolo de acoso laboral o se aplica?

En este contexto, conviene revisar una cuestión esencial: ¿es tu protocolo de acoso laboral un instrumento real de prevención y actuación o se trata de un documento genérico que cumple, en apariencia, con los requisitos formales?

Uno de los errores más frecuentes es asumir que la existencia del protocolo es suficiente en sí misma. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que buena parte de las empresas sancionadas por la Inspección de Trabajo disponían de un protocolo en vigor, pero inadecuado, desactualizado o desconocido por la plantilla. La eficacia preventiva de un protocolo no se mide por su extensión o por la fecha de aprobación, sino por su grado de implantación real.

Problemas más habituales del protocolo de acoso laboral

Lo cierto es que, cada vez con más organizaciones cuentan con documentos extraídos de plantillas estándar, sin vinculación con la estructura interna ni con los canales de comunicación efectivos de la empresa. Esta situación no solo reduce su utilidad ante posibles casos reales, sino que incrementa los riesgos legales y reputacionales, especialmente en empresas con estructuras complejas, centros dispersos o modalidades de trabajo a distancia.

Señales de que tu protocolo necesita una revisión

Hay una serie de situaciones en las que te puedes encontrar estancado sin saberlo, estas mismas pueden ser:

  • El protocolo fue implantado hace más de dos años y no ha sido actualizado.
  • No se ha designado una persona instructora o comisión de seguimiento.
  • El documento no especifica plazos de actuación, canales confidenciales ni garantías procesales claras.
  • No se ha formado al personal sobre cómo actuar ante una situación de acoso.

¿Quién es el responsable directo del protocolo?

En primer lugar, la normativa no exige la existencia de un Comité de Igualdad en todos los casos, pero sí es imprescindible contar con una figura designada que pueda asumir las funciones de recepción, investigación y resolución de los hechos denunciados, garantizando siempre los principios de confidencialidad, imparcialidad y protección frente a represalias.

La falta de esta figura o su desconocimiento por parte de la plantilla es uno de los puntos débiles más detectados en las actuaciones inspectoras recientes.

Formación y redacción clara

Junto a ello, cobra especial importancia la formación interna. Un protocolo sin formación no es operativo. La formación debe dirigirse tanto a las personas responsables de la gestión del protocolo como al conjunto de la plantilla. Además, en todo momento se debe contar con una revisión continua, clara y precisa, ya que el protocolo no es un documento estático.

En un entorno regulatorio más exigente y con mayor sensibilidad social, desde LEIALTA entendemos estas necesidades. Por eso mismo, trabajamos con empresas de todos los sectores para acompañarlas en el diseño, revisión y aplicación de protocolos de prevención del acoso laboral, con una visión estratégica, técnica y adaptada a la realidad de cada organización.

Nuestro enfoque combina el cumplimiento normativo con la creación de entornos laborales más seguros, cohesionados y sostenibles. Porque prevenir no es solo cumplir: es proteger, cuidar y proyectar una cultura de respeto.

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