
Imagina que lanzas una startup con varios socios. Al principio, todos están implicados en el proyecto, pero, a medida que va pasando el tiempo, uno de ellos decide salir de la empresa. Aún así, mantiene su participación en el capital.
Esta situación, que es más habitual de lo que parece, puede provocar problemas relevantes: desde conflictos entre socios hasta situaciones de bloqueo societario, especialmente cuando la salida ha sido sin aviso previo.
Para evitar este tipo de escenarios, en la práctica mercantil se utiliza una herramienta clave: el vesting.
En este artículo analizamos qué es el vesting, cómo funciona y cómo regularlo correctamente en un pacto de socios, incluyendo los aspectos jurídicos que deben tenerse en cuenta para evitar riesgos futuros.
¿Qué es el vesting en una empresa y para qué sirve?
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El vesting es una cláusula que permite que un socio, fundador o empleado clave consolide de forma progresiva su derecho sobre participaciones, acciones o incentivos, normalmente en función del tiempo de permanencia o del cumplimiento de objetivos.
En el contexto de un pacto de socios, el vesting permite vincular la adquisición de participaciones al tiempo de permanencia o al cumplimiento de objetivos, alineando los intereses de los socios desde el inicio.
En la práctica, el vesting evita que un socio que abandona el proyecto en una fase temprana mantenga una participación relevante sin seguir contribuyendo al desarrollo de la empresa.
Es un mecanismo contractual en empresas emergentes y en expansión, particularmente cuando hay varios fundadores o empleados importantes.
Normalmente, el vesting se aplica sobre incentivos como:
- Stock options, que son el derecho a adquirir participaciones o acciones en el futuro a un precio determinado.
- Phantom shares, que no implican entrada en el capital, sino un derecho económico equivalente al valor de las acciones, sin atribuir la condición de socio ni derechos políticos.
En ambos casos, la consolidación de estos derechos se produce de forma progresiva, lo que permite retener talento y proteger la estabilidad del proyecto.
¿Cómo funciona el vesting?
El vesting funciona mediante un sistema de adquisición progresiva de derechos. Es decir, el socio o beneficiario no adquiere todas sus participaciones desde el inicio, sino que las va consolidando a lo largo del tiempo.
Generalmente, funciona a partir de procedimientos como opciones de compra o compromisos de transmisión.
Este sistema suele estructurarse en torno a un calendario definido en el pacto de socios o en el contrato correspondiente.

Calendario de vesting
El calendario de vesting establece los hitos temporales en los que se van consolidando los derechos. Con frecuencia, el esquema suele incluir diferentes aspectos:
- Incorporación del socio o beneficiario.
- Periodo inicial sin consolidación.
- Devengo progresivo.
- Consolidación total del derecho económico o de adquisición.
Lo que permite este calendario es la posibilidad de vincular la permanencia en el proyecto con la adquisición efectiva del capital.
Cliff: qué es y cómo se aplica
El cliff es el periodo inicial durante el cual no se consolida ningún derecho. Si el socio o beneficiario abandona el proyecto antes de que finalice ese plazo, no adquiere participaciones, acciones ni derechos económicos vinculados al vesting. En la práctica, suele fijarse temporalmente en 12 meses.
Si el socio abandonase antes de ese plazo, perdería totalmente sus derechos. Es en este momento cuando empieza el devengo progresivo.
Imaginemos que un socio tiene un vesting de 4 años con un Cliff de un año. Esta situación deriva en los siguientes supuestos:
- Si el socio se va antes de 12 meses, no adquiere nada.
- Si se va en el mes 18, consolida la parte proporcional desde el primer año.
- Si permanece 4 años, consolida el 100%.

Devengo progresivo de participaciones
Después del periodo de Cliff, las participaciones o derechos se consolidan de forma progresiva. Lo más habitual es un devengo mensual o anual, aunque es adaptable según el caso.
Este sistema permite ajustar la participación real al grado de implicación del socio en el proyecto.
¿Por qué es importante el vesting en un pacto de socios?
Específicamente en proyectos que están en su fase temprana o son startups, el vesting se ha vuelto una de las cláusulas más relevantes dentro de un acuerdo entre socios.
Sin un sistema de vesting claramente establecido, la sociedad puede sufrir desequilibrios. Por ejemplo, es común que un socio deje de participar en el proyecto, pero conserve sus participaciones.
Asimismo, puede resultar en otras dificultades, como problemas para atraer inversión o para tomar decisiones, lo que tiene un impacto en la estabilidad del proyecto.
Qué debe incluir una cláusula de vesting
Aunque el vesting debe adaptarse a la estructura societaria concreta, una cláusula bien diseñada debe regular, como mínimo, los siguientes puntos:
- Duración del periodo de vesting.
- Existencia y duración del Cliff.
- Sistema de devengo de participaciones.
- Supuestos de salida de socios.
- Consecuencias sobre las participaciones.
- Mecanismos de transmisión o recompra de participaciones (por ejemplo, opciones de compra) y su precio o forma de determinación.
Supuestos de salida (good leaver / bad leaver)
Uno de los aspectos más importantes que debe definirse en la cláusula es describir qué ocurre si un socio abandona el proyecto. Se suelen distinguir dos situaciones:
- Good leaver, cuando la salida está justificada (por ejemplo, enfermedad o acuerdo entre socios).
- Bad leaver, cuando la salida es voluntaria o perjudicial para la empresa.
Esta distinción afecta directamente a las participaciones consolidadas y a las que aún no se han devengado.
Por ejemplo, si un socio abandona la empresa como bad leaver, puede verse obligado a transmitir incluso las participaciones ya consolidadas, normalmente en condiciones menos favorables (por ejemplo, a valor nominal o con descuento). En cambio, si se considera good leaver, normalmente conserva los derechos adquiridos hasta ese momento.
Consecuencias jurídicas (qué pasa si NO hay vesting)
Una mala gestión del vesting puede generar conflictos relevantes desde el punto de vista mercantil: socios inactivos con participación relevante, bloqueo en decisiones estratégicas o problemas en rondas de inversión.
En muchos casos, la ausencia de este tipo de cláusulas puede desembocar en situaciones de bloqueo societario.

Tipos de vesting más habituales
No todos los esquemas de vesting funcionan igual. La estructura en la que se defina la cláusula dependerá del tipo de empresa, del grado de madurez del proyecto y del perfil de los socios o beneficiarios,
| Tipo de vesting | Cómo funciona | Cuando se utiliza |
|---|---|---|
| Vesting temporal | Se basa en el tiempo de permanencia. | Fundadores y empleados clave. |
| Vesting por hitos | Depende del cumplimiento de objetivos. | Startups con milestones claros. |
| Vesting mixto | Combina tiempo y objetivos. | Proyectos complejos o escalables. |
Asimismo, es común que los fundadores usen esquemas de «reverse vesting«, en los cuales las participaciones son asignadas desde el principio, pero están sujetas a un derecho de recompra por parte de la sociedad o del resto de los socios si hay una salida anticipada.
Más allá de la clasificación general, conviene entender cómo se aplican estos modelos en la práctica y en qué situaciones resultan más adecuados.
Vesting temporal
El vesting temporal es el más habitual en startups y empresas con varios fundadores. Se basa exclusivamente en el tiempo de permanencia en el proyecto.
En este modelo, el socio o empleado va consolidando su participación de forma progresiva (mensual o anual) durante un periodo determinado, normalmente entre 3 y 5 años.
Por ejemplo, en una startup con varios fundadores, es frecuente establecer un vesting de 4 años con un cliff inicial de 12 meses, de modo que ninguno de ellos consolide participaciones si abandona el proyecto en su fase inicial.
Vesting por hitos
En este caso, la consolidación de participaciones o incentivos no depende del tiempo, sino del cumplimiento de determinados objetivos previamente definidos.
Este tipo de vesting es especialmente útil en proyectos donde la aportación de valor no está vinculada únicamente a la permanencia, sino a resultados concretos, como:
- alcanzar determinados niveles de facturación
- desarrollar un producto o tecnología
- cerrar rondas de inversión
Por ejemplo, un socio tecnológico podría consolidar parte de su participación únicamente cuando el producto alcanza una determinada fase de desarrollo o se lanza al mercado.
Vesting mixto
El vesting mixto combina elementos temporales y por hitos, permitiendo una mayor flexibilidad en la estructura.
En la práctica, suele utilizarse cuando se quiere garantizar una implicación continuada en el tiempo, pero también vincular parte de la participación a objetivos estratégicos.
Por ejemplo, puede establecerse un vesting temporal sobre un porcentaje de participaciones y, adicionalmente, un vesting por hitos vinculado al crecimiento del negocio o a la consecución de determinados resultados.
Este modelo es frecuente en proyectos más complejos o en fases de crecimiento.
Reverse vesting
El reverse vesting es una modalidad especialmente relevante en estructuras societarias donde los socios ya han recibido sus participaciones desde el inicio.
En lugar de adquirirlas progresivamente, las participaciones quedan sujetas a un derecho de recompra por parte de la sociedad o del resto de socios si se produce una salida anticipada.
En la práctica, esto implica que, aunque el socio figure como titular de las participaciones, su consolidación efectiva está condicionada a su permanencia en el proyecto.
Este modelo se utiliza con frecuencia en startups en fases iniciales para evitar problemas derivados de una salida temprana de uno de los fundadores.
Relación entre vesting y otras cláusulas del pacto de socios
El vesting no es una cláusula que deba analizarse de forma aislada, sino que su eficacia depende de cómo se coordina con otras cláusulas. Frecuentemente, se relaciona con cláusulas de transmisión de participaciones, mecanismos de entrada y salida de socios o reglas de control societario.
En este contexto, cobra especial relevancia su interacción con cláusulas como el tag along y el drag along. Estas cláusulas permiten ordenar la venta de participaciones y proteger tanto a socios mayoritarios como minoritarios.
Asimismo, es recomendable que estas cláusulas se refuercen, en la medida de lo posible, en los estatutos sociales para mejorar su oponibilidad frente a terceros.
Una correcta regulación del vesting no consiste en copiar modelos estándar, sino en adaptar cada cláusula a la realidad de la empresa y de sus socios. La forma de articular el vesting depende del tipo de sociedad, del momento en que entren los socios, del instrumento utilizado y de la redacción del pacto de socios y, en su caso, de los estatutos.
En definitiva, entender qué es el vesting y cómo regularlo correctamente en un pacto de socios es clave para evitar conflictos, proteger la estructura del capital y facilitar el crecimiento de la empresa. Una cláusula bien diseñada no solo previene problemas futuros, sino que aporta estabilidad y confianza a socios e inversores.
En LEIALTA ayudamos a startups y empresas a diseñar pactos de socios sólidos y adaptados a su realidad, anticipando riesgos y evitando conflictos que pueden comprometer el crecimiento del negocio.