
Agrícola Garvín es una empresa familiar con sedes en Talavera de la Reina y Olías del Rey, especializada en maquinaria agrícola, forestal, jardinería, ganadería, aperos, recambios y servicios técnicos para agricultores y ganaderos.
Con casi un siglo de trayectoria, la compañía representa muy bien la evolución de muchas empresas familiares españolas: proyectos que nacen desde el oficio, crecen gracias al compromiso de varias generaciones y, llegado un momento, necesitan ordenar su estructura para proteger lo construido y afrontar nuevas etapas de crecimiento.
Por este motivo, desde LEIALTA hemos llevado a Luis Garvín Tejerina, gerente de Agrícola Garvín, al programa A Media Sesión de Radio Intereconomía, para conocer de primera mano la historia de la empresa, su evolución, los retos de crecimiento que ha afrontado y el papel que ha tenido LEIALTA en su proceso de reestructuración societaria y patrimonial.
Una empresa familiar de tercera generación
Agrícola Garvín es una empresa familiar que está ya en su tercera generación. Como explicó el propio Luis, el origen de la empresa se remonta a su abuelo Joaquín, al que define como “un visionario de los negocios”. Primero emprendió en su pueblo, después llegó a Talavera y fue desarrollando distintos oficios vinculados al trabajo manual, la maquinaria y el campo: “Fue carretero, herrero, fabricante de plazas de toros y, a lo largo de los años, fue poniendo esa semilla”.
Después llegó la segunda generación, formada por su padre y sus tíos, y en 1999 la tercera generación decidió hacerse cargo del negocio.
A partir de ahí, Agrícola Garvín inició una etapa marcada por la profesionalización, la adaptación al cambio tecnológico y la necesidad de tomar decisiones empresariales cada vez más estratégicas.
En 2030, cumplirán los 100 años.
La transformación del sector agrícola y la adaptación de Agrícola Garvín
El sector agrícola y ganadero ha vivido una transformación profunda en las últimas décadas. La maquinaria agrícola ya no se entiende solo desde la fuerza mecánica o la capacidad productiva, sino que ahora intervienen factores como la robotización o la gestión de datos.
Durante la entrevista, Luis Garvín destacó esta evolución: “De lo que hacemos en este momento a lo que hacíamos hace 15, 20 o 30 años, ha habido un cambio importantísimo en el sector de la maquinaria agrícola.”
Para la tercera generación al frente de la compañía, este cambio puso de manifiesto dos necesidades fundamentales: disponer de información fiable para tomar decisiones y definir una estrategia clara de crecimiento. Además, en palabras de Luis: “Tampoco había una estrategia clara y definida en la compañía. Esas dos cosas para mí han sido críticas.”
Una reflexión que conecta con la realidad de muchas empresas familiares: crecer exige algo más que experiencia y conocimiento del negocio. También requiere información, planificación y capacidad de adaptación a un entorno cada vez más competitivo.
Empresa familiar: continuidad, legado y responsabilidad en Agrícola Garvín
Uno de los grandes ejes de la entrevista fue el valor de la empresa familiar.
Luis Garvín lo expresó con una frase especialmente significativa: “Yo siempre digo una cosa: a mí me han dado un testigo que no es mío”.
Esta idea resume muy bien el sentido patrimonial, familiar y empresarial del caso. La empresa no se entiende únicamente como una actividad económica. También representa el trabajo de las generaciones anteriores, el valor creado durante décadas, la confianza de los clientes, el empleo generado y la responsabilidad de mantener vivo el proyecto.
En una empresa familiar, crecer no significa únicamente facturar más o ampliar actividad. También significa cuidar el legado, ordenar las responsabilidades y preparar la estructura para que las siguientes generaciones puedan continuar el proyecto con seguridad.
Por eso, Luis insistió en otra idea clave: “Lo siguiente es pasárselo en el mejor estado posible de salud, que esté bien constituida y que tenga una base sólida, para que los siguientes puedan seguir manteniéndola.”
El momento de ordenar: cuando el crecimiento exige estructura
A medida que Agrícola Garvín fue creciendo, también aumentó la complejidad de la gestión. La empresa acumulaba más actividad, más activos, más inversiones, más responsabilidades y nuevos proyectos sobre la mesa.
Luis explicó este momento con una imagen muy gráfica: “Antes íbamos como en un biplaza de paseo y esto se ha convertido en un Airbus.”
La metáfora refleja muy bien lo que ocurre en muchas empresas familiares. Durante años, una estructura sencilla puede funcionar. Pero cuando la compañía crece o estudia nuevas operaciones empresariales, esa estructura inicial puede quedarse corta.
En ese momento, la gestión necesita pasar a otro nivel. Ya no basta con la intuición, la experiencia o la capacidad comercial. Hace falta información, planificación, equipos, estructura y asesoramiento especializado.
Luis añadió una reflexión muy útil para cualquier empresario familiar: “Lo que debes tener claro es que tienes que trabajar con equipos y tener gente a tu alrededor que te permita elevarte en ese escalón y organizar la empresa.”
Ese fue el punto en el que Agrícola Garvín decidió abordar una tercera fase en su proceso de profesionalización con LEIALTA.
El papel de LEIALTA: holding, escisión y canje de valores
En este proceso, LEIALTA acompañó a Agrícola Garvín en una reestructuración societaria y patrimonial orientada a ordenar el crecimiento, separar riesgos, proteger activos y preparar la empresa para afrontar nuevas oportunidades.
Luis Garvín lo explicó así durante la entrevista: “En este caso ha ido de la mano LEIALTA, que nos ha acompañado de una manera excepcional”.
La compañía venía de dos fases previas de formación y organización empresarial. Sin embargo, la nueva etapa exigía una estructura más sólida: “En esta tercera fase, que era hacer una estructura empresarial que nos permitiera organizarnos y enfrentarnos a un crecimiento que teníamos encima de la mesa, teníamos interés por ampliar las actividades”.
En este contexto, LEIALTA acompañó a Agrícola Garvín en la creación de una estructura holding, con un canje de valores, y una escisión. “Hemos creado una estructura holding, hemos hecho una escisión de la empresa que nos ha permitido sacar los activos inmobiliarios a una empresa patrimonial. Luego, con el canje de valores, hemos optado a unas ventajas fiscales que nos han permitido poder hacerlo también con el menor coste financiero”, destacó Luis acerca de los beneficios de este proceso, que lespermitió ordenar mejor las distintas partes del grupo.
Más allá de la parte técnica, Luis quiso destacar el valor del acompañamiento profesional: “Muchos procesos internos han hecho que parezca que se hacen muy fáciles, pero ha habido un trabajo muy intenso, muy cercano y muy profesional por parte de LEIALTA.”
Es decir, en una reestructuración de este tipo no basta con ejecutar una operación mercantil. Es necesario entender la empresa, su historia, su patrimonio, sus objetivos, sus riesgos y su realidad familiar.
BMC: el salto estratégico que exigía una estructura preparada
Uno de los hitos más relevantes abordados durante la entrevista fue la incorporación de Agrícola Garvín a BMC, una empresa familiar aragonesa especializada en maquinaria agrícola y, en particular, en la fabricación y distribución de abonadoras.
Con la compra de parte del accionariado de BMC, Agrícola Garvín adquiere una dimensión internacional muy relevante. Pues, mientras que Agrícola Garvín proveía principalmente en España, BMC está internacionalizada en los cinco continentes, teniendo dos principales mercados: Estados Unidos y Australia.
Después de la reestructuración societaria y patrimonial, en cualquier caso, Agrícola Garvín cuenta con una estructura más clara para afrontar el futuro. “Ahora tengo una estructura, una organización y unas herramientas fiscales a mi disposición que antes no tenía”, concluía Luis.
La importancia de anticiparse: “la medicina preventiva es la que cura”
En la parte final de la entrevista, Luis Garvín dejó uno de los titulares más claros para otros empresarios familiares: “Quiero ser muy claro y muy directo: la medicina preventiva es la que cura”.
Y es que este es justo el punto más importante. Agrícola Garvín comenzó sus modificaciones en la estructura cuando todo estaba bien, no cuando las cosas empezaran a ir mal. En palabras de Luis: “Para mí era clarísimo que este paso lo tenía que dar. Había que darlo en un momento de salud, en un momento donde tienes disposición, donde tienes tiempo y donde no tienes nada que amenace el poder hacerlo”.
Este consejo es especialmente relevante para empresas familiares que han acumulado patrimonio, tienen distintas líneas de actividad, están pensando en crecer, quieren incorporar nuevas generaciones o necesitan preparar una operación corporativa. Porque el propio Luis aconsejaba: “Clarísimamente, cuanto antes, mejor”.
Estructurar a tiempo permite reducir riesgos, proteger el patrimonio, facilitar decisiones y dejar una empresa más ordenada a quienes vendrán después.
Acompañarse bien también es una decisión empresarial
En procesos de cambios, crecimiento o reestructuración, el acompañamiento experto no sustituye al empresario, pero sí le permite tomar mejores decisiones. Así lo quiso expresar Luis: “Estar apoyado por profesionales que nos acompañen, en este caso LEIALTA, es otra decisión fundamental en el bienestar de nuestras empresas.”
En LEIALTA acompañamos a empresas familiares y grupos empresariales en procesos de reestructuración societaria, protección patrimonial, creación de estructuras holding, escisiones, canjes de valores y planificación empresarial.
Casos como el de Agrícola Garvín demuestran que crecer no consiste solo en ampliar actividad. También implica ordenar, proteger y preparar la empresa para que pueda seguir avanzando con seguridad.
Porque, en una empresa familiar, cuidar el futuro empieza por tomar buenas decisiones en el presente.
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