
La llegada progresiva a la jubilación de la generación del baby boom está poniendo el foco sobre uno de los grandes retos de la empresa familiar: decidir qué ocurrirá con el negocio y con el patrimonio construido durante décadas.
José Luna, socio y responsable del Departamento Mercantil y Legal de LEIALTA, analiza esta cuestión en una entrevista publicada por MUY PYMES y explica por qué la planificación societaria y patrimonial debe comenzar mucho antes de que llegue el momento de retirarse.
La jubilación de miles de empresarios en los próximos años está acelerando una conversación que muchas familias han pospuesto durante demasiado tiempo: qué hacer con la empresa cuando su fundador o actual propietario deje de estar al frente.
En una empresa familiar, esa decisión suele abrir distintos escenarios. Puede producirse un relevo dentro de la propia familia, puede profesionalizarse la gestión o puede plantearse la venta del negocio a un tercero.
Todas estas alternativas pueden ser válidas. La diferencia está en haberlas podido preparar con tiempo.
En este contexto, MUY PYMES ha entrevistado a José Luna, socio y responsable del Departamento Mercantil y Legal de LEIALTA, para analizar cómo pueden prepararse las empresas familiares ante un relevo generacional y qué papel desempeñan la reestructuración societaria, la protección patrimonial y la planificación de la propiedad en este proceso.
Puedes leer la entrevista completa de MUY PYMES a través de este enlace.
El relevo generacional no empieza cuando llega la jubilación
Preparar una sucesión empresarial no consiste únicamente en decidir quién va a asumir la dirección de la compañía.
También implica revisar cómo está organizada la propiedad, qué patrimonio se ha acumulado dentro de la estructura empresarial, qué sociedades forman parte del grupo y si la estructura sigue siendo la más adecuada para la siguiente etapa.
Después de décadas de actividad es habitual que una empresa haya evolucionado mucho respecto a su estructura inicial. Pueden haberse creado nuevas sociedades, incorporado líneas de negocio, adquirido inmuebles o acumulado inversiones y excedentes de tesorería.
Todo ello hace que, antes de plantear la transmisión de la empresa, sea conveniente analizar qué se quiere trasladar a la siguiente generación, qué patrimonio debe permanecer en manos del empresario o de la familia y cómo debe organizarse el grupo para facilitar el futuro del negocio.
Reestructurar antes del relevo puede simplificar el futuro de la empresa
Una reestructuración empresarial permite adaptar la organización societaria a una nueva realidad.
En función de las necesidades de cada empresa, puede servir para separar actividades con perfiles de riesgo distintos, diferenciar el patrimonio de la actividad operativa, ordenar las participaciones de varias sociedades o simplificar estructuras que se han ido haciendo innecesariamente complejas con el paso del tiempo. Además, también hay una parte importante de optimización fiscal.
Una estructura bien organizada permite entender mejor qué activos pertenecen al negocio, dónde se concentran los riesgos y qué parte del patrimonio puede mantenerse al margen de la actividad operativa. También facilita que la nueva generación pueda asumir progresivamente responsabilidades sin recibir una estructura difícil de gestionar.
Por eso, en un proceso de relevo generacional, la reorganización societaria puede convertirse en una herramienta clave para preparar tanto la continuidad familiar como una futura operación corporativa.
La sociedad holding, una estructura especialmente útil en la sucesión empresarial
Dentro de este tipo de procesos, la creación o utilización de una sociedad holding es una de las alternativas que conviene analizar especialmente.
Una estructura holding permite centralizar las participaciones de las distintas sociedades del grupo, ordenar la propiedad y separar con mayor claridad el patrimonio familiar de las sociedades que desarrollan directamente la actividad.
También puede facilitar la reinversión de los beneficios generados dentro del grupo de forma fiscalmente más eficiente, siempre que se cumplan los requisitos previstos por la normativa.
De cara al relevo, esta estructura aporta además una mayor flexibilidad. El empresario puede mantener la holding como cabecera patrimonial mientras la siguiente generación asume progresivamente la gestión o la propiedad de las sociedades operativas.
Esto permite evitar que una sucesión obligue necesariamente a transmitir al mismo tiempo todo el patrimonio acumulado durante años.
En otros casos pueden ser necesarias operaciones diferentes. Por ejemplo, una escisión puede servir para separar actividades, ramas de negocio o activos que deban tener recorridos distintos, mientras que una fusión puede resultar adecuada cuando el objetivo sea integrar sociedades y simplificar estructuras.
La elección de cada herramienta debe realizarse siempre en función del objetivo empresarial y analizarse desde una perspectiva mercantil, fiscal y patrimonial.
Relevo generacional y venta: dos formas de dar continuidad al negocio
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista es que la continuidad de una empresa no debe identificarse únicamente con que permanezca dentro de la familia.
El relevo generacional tiene un componente emocional evidente. Permite que el proyecto continúe en manos de los hijos o de otros miembros de la familia y que el empresario perciba que el esfuerzo de muchos años sigue formando parte de su legado.
Sin embargo, una venta bien planificada puede ser también una excelente culminación empresarial.
La transmisión del negocio a un tercero puede permitir que la empresa continúe operando, mantenga su actividad y siga creciendo bajo una nueva propiedad, mientras el empresario convierte en patrimonio el valor generado durante años.
Como explica José Luna en la entrevista con MUY PYMES, “lo importante es preparar la empresa para tener ambas opciones”.
Si la estructura se ha organizado correctamente, por ejemplo, el empresario puede vender la sociedad operativa y conservar una holding con determinados activos, inversiones o inmuebles que continúen generando rentas después de su retirada.
Por eso, la verdadera cuestión no es únicamente elegir entre relevo o venta, sino llegar a ese momento con suficiente margen para decidir qué opción resulta más conveniente.
El valor emocional de la empresa no siempre coincide con su valor de mercado
Otro aspecto especialmente relevante en este tipo de procesos es la valoración del negocio.
Es habitual que el empresario atribuya a su compañía un valor superior al que puede reconocer el mercado. Después de muchos años de esfuerzo, es lógico que exista una dimensión emocional que influya en esa percepción.
Sin embargo, una empresa rentable no es necesariamente una empresa fácilmente vendible ni tiene por qué alcanzar la valoración que espera su propietario.
Preparar con tiempo una posible transmisión permite conocer mejor el valor real del negocio, identificar qué aspectos pueden hacerlo más atractivo para un comprador y decidir si una venta es realmente viable o si, por el contrario, el relevo generacional resulta una alternativa más adecuada.
El patrimonio familiar también debe prepararse antes de la sucesión
La planificación del relevo no puede limitarse a la empresa operativa.
Muchas compañías familiares han ido acumulando con los años inmuebles, inversiones, participaciones u otros activos dentro de las mismas sociedades que desarrollan la actividad.
Esto puede provocar que una parte importante del patrimonio construido durante décadas esté expuesto a los riesgos propios del negocio.
Por eso conviene analizar con antelación qué activos deben permanecer vinculados a la actividad y cuáles pueden requerir una organización diferenciada.
La protección patrimonial no consiste en mover activos cuando ya existen dificultades financieras o deudas. Se trata de estructurar previamente patrimonio, actividad y riesgos de una forma coherente con los objetivos de la familia y con el futuro de la empresa.
Protocolo familiar y pacto de socios: anticipar las reglas antes del conflicto
La sucesión tiene también una dimensión familiar y de gobierno empresarial.
No todos los miembros de la familia tienen por qué desempeñar el mismo papel. Puede haber familiares que quieran participar en la propiedad pero no en la gestión, otros que estén preparados para asumir funciones ejecutivas y situaciones en las que resulte conveniente incorporar profesionales externos. Por eso es importante establecer unas reglas claras.
Al respecto, el protocolo familiar y el pacto de socios permiten regular cuestiones como la incorporación de familiares a la empresa, la toma de determinadas decisiones, la política de dividendos, la transmisión de participaciones o la posible salida de un socio.
Estos acuerdos no tienen necesariamente que formalizarse antes de que se produzca el relevo, pero sí conviene abordarlos antes de que aparezcan desacuerdos que compliquen la continuidad del proyecto.
La reestructuración empresarial va mucho más allá de la jubilación
El relevo generacional es uno de los momentos en los que más claramente se pone de manifiesto la necesidad de revisar la estructura de una empresa, pero no es el único.
El crecimiento del negocio, la aparición de nuevas líneas de actividad, la acumulación de patrimonio dentro de la sociedad operativa, la entrada o salida de socios, una futura venta, la incorporación de un inversor o la necesidad de separar riesgos pueden justificar también una reorganización.
Una estructura societaria que funcionaba correctamente hace diez o veinte años puede dejar de responder a las necesidades actuales del negocio.
Por eso, revisar periódicamente cómo están organizadas las sociedades, los activos y las participaciones permite anticiparse a futuros problemas y preparar con mayor libertad las decisiones que marcarán el siguiente capítulo de la empresa.
Puedes leer la entrevista completa a José Luna, socio y responsable del Departamento Mercantil y Legal de LEIALTA, en MUY PYMES en este enlace.
En LEIALTA ayudamos a empresas familiares y grupos empresariales a planificar y ejecutar procesos de reestructuración, relevo generacional y protección patrimonial.
Nuestro equipo mercantil y fiscal asesora en la creación de sociedades holding, fusiones, escisiones, reorganizaciones societarias, protocolos familiares y pactos de socios, así como en la preparación de procesos de sucesión o venta de empresas. El objetivo es diseñar una estructura adaptada a cada caso que permita proteger el patrimonio, ordenar la propiedad y facilitar la continuidad del negocio. Si crees que tu empresa está en el momento de revisar su estructura, no dudes en contactarnos.